Inesperado secreto sentimental de María Jesús Montero sobre tu ‘trío amoroso' tras su divorcio

La dirigente socialista desvela detalles de su vida íntima. Una confesión sobre su intimidad que no deja de llamar la atención por el nivel de detalle con el que ha decidido contarla.

María Jesús Montero, en un reciente acto de precampaña en Granada.Europa Press

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La polémica y gestual ex vicepresidenta del Gobierno de Pedro Sánchez, María Jesús Montero, ha abierto una ventana a su vida privada y lo que se ha visto al otro lado no deja de resultar llamativo. La dirigente socialista ha explicado que continúa compartiendo vivienda con su exmarido, Rafael Ibáñez, aunque los dos han rehecho sus vidas sentimentales y mantienen nuevas relaciones. Una situación que ella misma resume con una naturalidad que contrasta con lo poco habitual de la fórmula: "Él tiene pareja y yo tengo mi pareja, pero vivimos juntos".

La confesión pone sobre la mesa una faceta de Montero que normalmente queda fuera de sus comparecencias públicas. No es frecuente que una política de su relevancia entre con semejante grado de detalle en cuestiones domésticas y sentimentales. Y menos aún que explique cómo se organiza una convivencia en la que el antiguo matrimonio continúa compartiendo techo mientras cada uno tiene una relación afectiva con otra persona.

La propia Montero se ha encargado de despejar cualquier posible interpretación de una convivencia a cuatro. "No dormimos los cuatro en la misma casa. Solo vivimos nosotros", puntualiza. Es decir, el peculiar triángulo —o, mejor dicho, cuadrilátero sentimental— no significa que las nuevas parejas se hayan instalado también en el domicilio que comparten los antiguos cónyuges. La convivencia es entre ella y Rafael Ibáñez; sus respectivas parejas mantienen su propio espacio.

La explicación no deja de tener su punto de sorpresa. Porque, después de una relación de más de tres décadas y dos hijas en común, Montero e Ibáñez decidieron separarse, pero conservaron una relación de enorme cercanía. La dirigente socialista ya había hablado de él en términos muy afectuosos, hasta el punto de definirlo como su mejor amigo y una de las personas de mayor confianza de su vida. En marzo de 2025, durante su entrevista con Jordi Évole, llegó a explicar que se separaron para seguir queriéndose.

Aquella conversación permitió conocer que la ruptura no había supuesto un enfrentamiento ni una desaparición del otro de sus vidas. Ahora, la nueva revelación va un paso más allá: no solo mantienen una relación cordial, sino que siguen compartiendo vivienda pese a que ambos tienen pareja. Una organización familiar que, según la propia Montero, funciona y que se habría mantenido para preservar la estabilidad de sus hijas.

Lo llamativo es que la dirigente socialista haya optado por contar públicamente una intimidad tan concreta. En una época en la que los políticos suelen medir con cuidado qué aspectos de su vida familiar exponen, Montero ha decidido explicar incluso cómo se distribuyen los espacios sentimentales de su particular convivencia. Una transparencia que puede sorprender tanto como la propia situación que describe.

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En cualquier caso, no parece que la dirigente tenga intención de presentar su relación con Rafael Ibáñez como un capítulo cerrado. La pareja sentimental terminó, pero el vínculo personal y doméstico continúa. Y mientras cada uno tiene a otra persona en su vida, ambos mantienen bajo el mismo techo una fórmula que se sale bastante de lo habitual.