Felipe VI gana el pulso a Moncloa y liquida la imagen internacional de Pedro Sánchez
La Cumbre Iberoamericana deja una fotografía incómoda para el Gobierno: el Rey ha ejercido de anfitrión y árbitro institucional mientras el presidente afrontaba ausencias inasumibles para él

Pedro Sánchez y el Rey Felipe durante la XXX Cumbre Iberoamericana.
La XXX Cumbre Iberoamericana debía ser una oportunidad para que Pedro Sánchez proyectara su papel como referente político en el espacio latinoamericano. Sin embargo, la fotografía que deja Madrid tiene bastantes más matices de los que esperaba Moncloa. Felipe VI ha vuelto a ocupar el centro de la representación institucional española, mientras el presidente del Gobierno ha tenido que afrontar una cita marcada por ausencias especialmente significativas para sus intereses diplomáticos: las de Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum.
La ausencia del presidente brasileño no ha sido una sorpresa de última hora. Durante meses se sucedieron los esfuerzos diplomáticos para intentar asegurar su presencia, pero finalmente Lula no viajó a Madrid. Tampoco lo hizo la presidenta mexicana, pese a los contactos previos y al acercamiento protagonizado por Felipe VI durante su visita a México. Dos ausencias que han reducido el peso político de la cumbre y que han dejado a Sánchez sin dos de los principales aliados ideológicos con los que podía contar en el continente.
El resultado es una reunión con diez países representados por sus máximas autoridades, de los 22 que integran la comunidad iberoamericana. Una asistencia inferior a las expectativas iniciales y que contrasta con la presencia de dirigentes como Javier Milei y José Antonio Kast, exponentes de una derecha latinoamericana con la que el presidente español mantiene profundas diferencias.
En ese escenario, la posición de Felipe VI ha sido muy distinta a la de los protagonistas de los desencuentros políticos. El Rey ha mantenido su agenda institucional, ha recibido a los mandatarios que han acudido a Madrid y ha presidido tanto la inauguración como la clausura de la cumbre. Su intervención ha estado centrada en la necesidad de preservar el diálogo, la cooperación y la unidad iberoamericana, sin entrar en las disputas partidistas que han rodeado algunos de los encuentros.
Y precisamente esa es la lectura que trasladan desde Zarzuela.
Fuentes próximas a la Casa Real aseguran que "no hay para nada molestia en Zarzuela". La explicación es que deben respetarse los protocolos institucionales y que cualquier jefe de Estado extranjero debe reunirse con el jefe del Gobierno. "El Rey está siguiendo sus obligaciones y deberes y no hay ninguna preocupación", añaden esas fuentes.
La Casa del Rey quiere dejar claro que Felipe VI no va a alterar el funcionamiento institucional por los desencuentros entre gobiernos ni por las tensiones diplomáticas que puedan producirse alrededor de una cumbre. Las mismas fuentes aseguran que el monarca está tranquilo y que ha ejercido su papel al margen de las fricciones políticas y mediáticas.
Uno de los episodios que mejor refleja ese tablero fue el desencuentro alrededor de Javier Milei. El presidente argentino había solicitado un encuentro con Felipe VI, pero la reunión quedó condicionada por el protocolo que establece que los jefes de Estado extranjeros deben mantener también un encuentro con el presidente del Gobierno. La falta de confirmación de esa cita desde Moncloa mantuvo el asunto en suspenso y Milei terminó ausentándose de la inauguración y de la cena de gala ofrecida por los Reyes. Este pasado jueves, sin embargo, saludó al monarca con cercanía durante el inicio del plenario, mientras que su saludo a Sánchez fue mucho más frío y breve.
La escena tuvo una lectura inevitable. Felipe VI mantuvo la interlocución institucional con los representantes internacionales, mientras Sánchez quedó expuesto a las consecuencias de una relación especialmente deteriorada con el mandatario argentino. No es la primera vez que ambos protagonizan un desencuentro, pero la cumbre ha vuelto a situar esas diferencias bajo los focos internacionales.
Chismógrafo
Zarzuela zanja el desfile de desplantes de Begoña Gómez a la Corona: "Será el último"
David Lozano