El Príncipe Guillermo se suma al carro: palo a Pedro Sánchez con un vuelo comercial
La decisión del heredero británico de regresar de Barcelona con su hijo en un vuelo de British Airways ha sido aplaudida en redes sociales. Muchos usuarios han establecido una comparación inevitable con el Falcon de nuestro presidente.
El príncipe Guillermo y su hijo, viendo al Aston Villa en Barcelona.
La imagen ha llamado la atención por lo poco habitual que resulta ver a dos miembros tan destacados de una familia real compartiendo un vuelo de línea con el resto de los pasajeros. El príncipe Guillermo y su hijo George viajaron a Barcelona para asistir al partido de Champions League entre el Aston Villa y el FC Barcelona, pero lo que ha terminado convirtiendo la escapada en noticia ha sido el trayecto de vuelta: ambos regresaron al Reino Unido en un avión comercial de British Airways.
Padre e hijo ocuparon los asientos de la primera fila, justo detrás de la cabina de los pilotos. Su presencia no pasó inadvertida y algunos pasajeros grabaron las imágenes que después circularon por las redes sociales. El dispositivo de seguridad que acompaña habitualmente al heredero británico también habría estado presente, aunque eso no impidió que utilizaran un vuelo regular como cualquier otro viajero.
El gesto ha despertado comentarios favorables entre numerosos usuarios, que han destacado la naturalidad de la decisión y la posibilidad de que dos miembros de la familia real utilicen un medio de transporte compartido. Otros han puesto sobre la mesa una cuestión diferente: los riesgos de que el futuro Rey de Reino Unido y su hijo, segundo en la línea sucesoria, viajen juntos. Pero buena parte de la conversación digital ha terminado derivando hacia una comparación con la política española y, en particular, con Pedro Sánchez.
La referencia al Falcon ha aparecido de forma recurrente. Y no es casualidad. Las redes han recuperado uno de los episodios más controvertidos de los primeros meses de Sánchez en La Moncloa: su desplazamiento a Benicàssim en julio de 2018 para asistir al Festival Internacional de Benicàssim y disfrutar del concierto de The Killers junto a Begoña Gómez.
El presidente utilizó entonces un Falcon 900B del Ejército del Aire para viajar a Castellón. Moncloa justificó el desplazamiento por la agenda institucional que había mantenido durante el día, con encuentros con el entonces presidente valenciano, Ximo Puig, y con la alcaldesa de Castellón. La visita política, sin embargo, quedó inevitablemente eclipsada por la asistencia nocturna al festival, que se convirtió en el verdadero foco de la polémica.
El PP registró preguntas para conocer los detalles del desplazamiento y el coste del uso del avión oficial. También intervino el Consejo de Transparencia, que instó al Gobierno a facilitar información sobre el viaje. Finalmente, Presidencia comunicó que el coste había sido de 282,92 euros, una cifra que generó nuevas críticas porque no aclaraba de forma satisfactoria qué conceptos incluía. Servimedia recogió entonces las dudas de profesionales del sector aeronáutico sobre la distancia entre esa cantidad y el coste real de combustible y operativa.
ESdiario publicó en julio de aquel año una información titulada "El coste obsceno del viaje de Sánchez a Benicasim en Falcon que Moncloa oculta", en la que se detallaba la polémica por el uso del avión presidencial para acudir al concierto. Un mes antes, Sánchez ya había sido fotografiado en el festival, en 2016, cuando todavía no era presidente del Gobierno y no disponía de los medios oficiales asociados al cargo.
La comparación que ahora se extiende por las redes tiene, por tanto, dos imágenes muy diferentes: Guillermo y George regresando de Barcelona en un vuelo comercial, con el dispositivo de seguridad correspondiente, y Sánchez desplazándose en un avión militar para acudir a un festival de música después de una agenda institucional en Castellón. No son situaciones idénticas, ni las responsabilidades de un jefe de Gobierno y las de un heredero de una monarquía parlamentaria son intercambiables, pero el contraste visual ha servido para reabrir un debate que acompaña al presidente desde sus primeros meses en el poder.
La elección de un vuelo comercial por parte de Guillermo tampoco es una novedad absoluta. El príncipe británico y Kate Middleton han recurrido en otras ocasiones a compañías como British Airways, Aer Lingus o Flybe para desplazamientos privados.
Chismógrafo
Felipe VI gana el pulso a Moncloa y liquida la imagen internacional de Pedro Sánchez
David Lozano