| 27 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Rocío Carrasco, un antes y un después.
Rocío Carrasco, un antes y un después.

Rocío Carrasco está armada para hacer frente a todo tipo de acciones contra ella

Yo de toda esta historia que nos ha tocado vivir a todos en mayor o menor medida me quedo con la evolución de una mujer a la que yo conocí una tarde en casa de Terelu Campos y se transformó.

| Isabel Rábago Chismógrafo

 

 

El pasado lunes Rocío Carrasco se despedía de toda la audiencia y de un equipo que la ha acompañado estoicamente, en un durísimo camino en el que todos, del primero al último, se han enfrentado o han sufrido semana a semana, el fanatismo y la ferocidad de los negacionistas de su historia.

Un camino que emprendieron juntos ese grupo humano de profesionales de la televisión sin saber que, dentro del encargo de dar forma al testimonio de la entrevista más deseada y buscada, iban a escuchar la historia desgarrada de una mujer silenciada durante más de veinte años.

Un silencio voluntario por las circunstancias y por la imposibilidad de reaccionar de una mujer que estremeció a todo un país cuando desveló capítulos inimaginables de su vida, como el día en el que quiso quitarse la vida. Recuerdo que al día siguiente me tocó compartir plató con Rosa Benito quien, por cierto, prefirió utilizar "su momento" para recordar y recrearse en sí misma y volvernos a contar aquel episodio rocambolesco en el que ella acabó ingresada unos días en una clínica.

Benito declinó la ocasión para enviar un mensaje cariñoso hacia la hija de esa cuñada de la que vivieron y a la que siempre dijo amar tanto. Ni tan siquiera tuvo una respuesta cuando se le preguntó el motivo por el que no había levantado el teléfono para preocuparse por una Rocío que, horas antes, se abrió en canal contando que se había intentado quitar de en medio.

El testimonio de Rocío Carrasco se ha analizado hasta el minuciosidad

A partir de ahí todos sabemos lo que ocurrió, se nos dividió en bandos enfrentados a mi pesar, no han sido meses fáciles para nadie, me incluyo. Han sido meses durísimos de ataques, insultos, vejaciones, tergiversaciones y acusaciones inimaginables. Mientras esto sucedía, el testimonio de Rocío se analizaba hasta la minuciosidad, buscando el error más absurdo para desprestigiar su relato, para desautorizar su vida.

Lo más curioso es que la mayoría de los que exigían pulcritud en la información de Rocío, la obviaban para exigir lo mismo a quienes durante años han versionado una realidad que poco o nada tenía que ver con lo relatado por la hija de Rocío Jurado. Los negacionistas han llegado a cuestionar resoluciones judiciales, documentos médicos oficiales, facturas, testamentos, tasaciones públicas y hasta el cuaderno particional.

Pero la negación jamás ha venido acompañada por prueba alguna, de hecho, más de una rectificación ha habido al respecto, pero se ha corrido un tupido velo. Con Rocío se ha dado voz a personas que sin prueba alguna han intentado silenciar lo relatado por Carrasco a golpe de "yo estuve allí, me lo dijo a mí, eso no es verdad porque lo digo yo".

Los mismos que han exigido todo tipo de pruebas a Carrasco, no han exigido ni una sola, a los que afirmaban que mentía, que todo formaba parte de un guion, que necesitaba dinero, que tenía una deuda millonaria con Hacienda, que vetaba a compañeros en platós o que había pedido cabezas.

A Rocío Carrasco se le puede cuestionar su relato pero a los demás no

Nadie ha aportado ni una sola prueba de que algo de eso fuera verdad. No, Rocío no tiene la verdad absoluta. Porque claro que a Carrasco se le puede cuestionar su relato. Todo lo que son sentimientos o percepciones íntimas pueden ser discutidas, pues nadie estábamos allí. Pero lo que no se puede cuestionar es la oficialidad. Y si de oficialidad se trata, Rocío ha aportado pruebas de todo lo que ha dicho.

Algunas las hemos visto, pues se han emitido, otras las ha reservado por si otros se la requieren judicialmente. Igual que yo repito hasta la saciedad que no existe una condena firme que ratifique parte del testimonio de Carrasco y que solo ella puede utilizar un determinado lenguaje, asumiendo las consecuencias de una posible demanda o querella, no comprendo ni comprenderé nunca a aquellos que niegan las resoluciones firmes o los cientos de documentos que ella ha mostrado públicamente.

Si de oficialidad se trata, Rocío Carrasco ha aportado pruebas de todo lo que ha dicho

Se ha llegado a afirmar que, para sostener el testimonio de Rocío, los responsables han falsificado todo tipo de facturas, documentos, papeles. Y cuando eso no ha sido suficiente se ha recurrido a atacar a Carrasco, con su papel de madre. Un tema que define a quien lo utiliza pues no han entendido nada, y la verdad, tampoco lo quieren entender. De ella se ha dicho de todo y lo que se seguirá diciendo. El problema es que ella ya no se calla, no piensa callarse y está armada para hacer frente a todo tipo de acciones que se emprendan contra ella.

Rocío Carrasco, una mujer nueva que ha resurgido como el Ave Fénix

Yo de toda esta historia que nos ha tocado a todos en mayor o menor medida, me quedo con la evolución de una mujer a la que yo conocí una tarde en casa de Terelu Campos. Una mujer entonces destrozada, hundida, naufragada y que tras haber roto su silencio ha resurgido como el Ave Fénix. Su testimonio estremeció a todo un país y a muchas mujeres que le siguen agradeciendo que rompiera su silencio. Una mujer que se ha reconstruido, que está aún pegando las grietas de su vida con el cariño de muchos, de todos aquellos que nunca la soltaremos de la mano.