| 28 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Teresa Campos tuvo que enfrentarse a la muerte de su marido
Teresa Campos tuvo que enfrentarse a la muerte de su marido

La llamada más trágica de Teresa Campos: "tu marido se ha pegado un tiro

La presentadora tuvo que hacer frente al suicidio de su marido en plena explosión laboral. Sus hijas Carmen y Terelu tardaron muchos años en perdonar a su progenitor...

| Redacción Chismógrafo

La revista Pronto publica esta semana el tercer capítulo de las memorias de María Teresa Campos. En él se relatan los primeros momentos de la malagueña en la pequeña pantalla y, sin duda alguna, recoge el peor momento de su vida: la trágica muerte de su marido, padre de Terelu y Carmen.

Fue en julio de 1984 cuando Teresa recibió una llamada que cambiaría su vida: "tu marido se ha pegado un tiro". Cuenta la publicación que, en pocos segundos pasaron por la cabeza de la comunicadora las imágenes de todas las veces que José María había amenazado con suicidarse, algo que ella no esperaba que hiciera nunca.

Tras afrontar la trágica muerte, Maria Teresa esperó con impaciencia hasta que amaneció para viajar, junto a sus hijas, a una Málaga que lloraba por lo sucedido: "creo que era un enfermo y, para mí, es como si hubiera muerto de un infarto. Intenté que mis hijas comprendieran eso, pero, claro ellas, sobre todo Terelu, no lo podían entender. Ella siempre se preguntó por qué había hecho algo así, se preguntó si ellas no le importaban nada", escribió la periodista en su libro de memorias.

Pronto explica que, tras el funeral, María Teresa se tomó unas semanas de descanso aunque pronto regresó al trabajo en Madrid. Sus hijas, a pesar de su insistencia, decidieron quedarse en Málaga donde Tereluhabía iniciado su carrera profesional en la radio.

Tres décadas después del fallecimiento de su padre, Terelu pudo hablar abiertamente sobre él: "he ido al cementerio en muchas circunstancias, desde la rabia absoluta y de decir: estoy aquí porque no te perdono, hasta el momento en el que, tras pasar por un gran sentimiento de pena porque mi padre no me ha visto triunfar ni ha conocido a su nieta, un día estaba limpiando la tumba y le dije: te perdono. Pero llegar a ese punto me ha costado mucho".