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Ana Obregón ha sorprendido incluso a sus mejores amigos con su libro.
Ana Obregón ha sorprendido incluso a sus mejores amigos con su libro.

La primera persona en comprar el libro de Ana Obregón: un íntimo de la actriz

Verdadera locura la que se organizó este miércoles en algunas librerías con la llegada oficial de "El chico de las musarañas" de Aless Lequio y su madre. Nadie quiso quedarse el último.

| Mabel Redondo Chismógrafo

 

 

Es el libro de la semana: El chico de las musarañas de Ana Obregón y Aless Lequio ya ha visto la luz. La expectación por saber qué se cuenta en ese libro ha ido in crescendo en las últimas semanas, el debate sobre la maternidad subrogada y el caso de la presentadora también han contribuido al interés público y mediático.

El chico de las musarañas consta de 312 páginas, de las cuales 72 fueron escritas por el joven fallecido a los 27 años víctima del cáncer. Las 72 páginas que escribió Aless Lequio se han respetado íntegramente. El resto lo ha escrito Ana Obregón de su propio puño y letra según cuenta ella misma.

Desde primera hora de la mañana de este miércoles ya se exhibía en los stands de todas las librerías. Una de las primeras en abrir sus puertas fue La Casa del Libro, ubicada en la madrileña calle Gran Vía. Mencionamos esta, porque es la que ha elegido Raúl Castillo, el íntimo amigo de Ana Obregón, para adquirir su ejemplar.

La amistad entre Raúl Castillo y Ana Obregón se remonta a más de 20 años

La amistad entre Raúl, más conocido como Ra, y Ana Obregón se remonta a hace más de veinte años. Se conocieron en una tienda de lujo donde el madrileño trabajaba como dependiente y a la que Ana acudía con frecuencia, encajaron desde el principio y poco a poco fueron forjando una amistad que al menos, de momento, parece inquebrantable.

Quien escribe estas líneas puede confirmar que Ra ha sido la primera persona en comprar un ejemplar del libro de su amiga.

La casualidad quiso que me lo encontrase frente a la librería en la que lo adquirió mientras se hacía esta fotografía con el libro en la mano y con un simpático guiño incluido.

Minutos después Ana Obregón recibía esta instantánea, acompañada de un mensaje de voz en el que Ra le expresaba lo contento y orgulloso que se siente de su amiga: "Vivo muy cerca de esta librería,  consulté a que hora abrían y aquí me he plantado a las 9,30 de la mañana para comprarlo el primero. Cuando he cogido el libro en mis manos no he podido evitar besar y besar la portada mientras decía ¡Bravo por mi Ana!, me ha superado la emoción (ríe). Una de las libreras me miraba asombrada sin evitar la carcajada al verme tan contento. Cuando he ido a pagar me ha preguntado: ¿Te hace ilusión este libro?, y le he respondido: "No te imaginas cuanto…". Estoy desando leerlo. En cuanto llegue a casa pondré el móvil en silencio, y me sentaré a leerlo de principio a fin. Para Ana escribir este libro ha sido una explosión de emociones, plasmar todo lo que lleva dentro era muy importante para ella".

 

Antes de ver la luz este libro, ya lo adelantaba Ana Obregón; Los fondos que se recauden de las ventas y de los derechos de autor irán destinados a la Fundación de Aless Lequio para potenciar la investigación de la lucha contra el cáncer. Es por eso que Ra lo tiene claro: "En los cumpleaños de los próximos meses mi regalo será El chico de las musarañas, así también contribuiré a la causa y a recaudar unos fondos tan necesarios para combatir esta enfermedad".

Para Ana Obregón este libro ha supuesto también un desahogo emocional. Contar los detalles del difícil camino que vivió con su hijo en los dos últimos años de la vida del joven Aless, ha sido una liberación. Una de las revelaciones más estremecedoras es el episodio que sufrió pocos días después de fallecer su hijo: "Salí al balcón. Un séptimo piso, la decisión era firme. Me empiné sobre la barandilla que no era muy elevada. Saltar hacia el abismo era mi única opción para seguir viviendo". Es entonces cuando Alessandro Lequio al otro lado de la puerta le hizo recapacitar y renunciar a su impulso: "Ana, por Dios, abre la puerta. Tienes algo importante que hacer. ¿Recuerdas lo que nos pidió Aless, su última voluntad?, dijo el italiano. Tu padre nunca supo que, en ese momento, tu última voluntad me salvó la vida. Se enterará leyendo estas páginas. Juro que en ese instante mi acto lo veía como una salvación, pero quiero dejar claro que el suicidio no es jamás una opción, ni en la peor de las tragedias que puedas vivir. Es una cobardía", concluye Ana.

Raúl Castillo no conocía el episodio del conato de suicidio de Ana Obregón

Aprovechamos la entrevista con Raúl, íntimo amigo de la presentadora para preguntarle si él conocía el dramático episodio que relata en su libro: "Me estoy enterando por ti y ahora mismo estoy en shock. ¡Que barbaridad!, exclama. No sabía nada, Ana nunca me habló de esto. Pobre mía, cuanto ha sufrido. Me sorprende que por la cabeza de Ana pasase eso, estoy impactado".

Hace un silencio en nuestra entrevista, se queda sin palabras y retoma aire para continuar rindiendo homenaje a su amiga: "Es mi familia elegida. Llevamos juntos más de 20 años haciendo frente a los buenos y a los malos momentos. Mi padre falleció en 2016, también murió de cáncer y Ana fue un apoyo muy importante para mi, me cogió de la mano y no me soltó. Lo pasé muy mal, posiblemente fue el peor momento de mi vida. Años después ella perdió a su hijo y yo quise corresponderle porque la quiero y siempre me va a tener ahí. Nunca la traicionaría".

 
 
 
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Ana Obregón continúa en Miami y según publica la revista Hola prevé regresar a España a finales de mayo o principios de julio: "Yo no iré a Miami, nos veremos cuando llegue a España. Estoy deseando abrazar a mi amiga y a mi sobrina. Ana y yo hablamos a menudo. Es feliz con su niña, dándole biberones y viviendo por ella", nos confiesa el mejor amigo de Ana Obregón.