25 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Alonso Caparrós.

La peor época de Alonso Caparrós, al borde de la calle, sale genial en Telecinco

"Sálvame" recibió a llamada de alerta de alguien cercano a una persona muy famosa que está viviendo en la calle y lo está pasando muy mal debido a la ola de frío que ha traído Filomena.

| Candela Alba Chismógrafo

No hay mal que por bien no venga, dice el refrán, y en Telecinco se lo toman al pie de la letra. Sobre todo porque lo mal que lo pasó Alonso Caparrós años atrás ya es agua pasada y rememorarlo este martes en el plató de Sálvame al programa en el que colabora le sentó muy bien a nivel de audiencias.

No en vano las tres versiones del magacín corazonero subieron con respecto a días anteriores alcanzando cifras de 14%de share  y 1.819.000 espectadores en la Limón, 18.6% y 2.257.000 en la Naranja y 16% y 2.501.000 en la Tomate. De este modo, Sálvame lideró la tarde con las dos primeras y solo cayó en la última "por culpa" del inmbatible Pasapalabra de Roberto Leal (22.4% y 3.478.000) en Antena 3.

Así que Alonso Caparrós seguro que llevará mejor su duro pasado sabiendo que por lo menos sirve para que su presente, o al menos el de su programa, sea mejor.

El presentador decidió sincerarse cuando Sálvame recibió a llamada de alerta de alguien cercano a una persona muy famosa que está viviendo en la calle y que lo está pasando muy mal debido a la ola de frío que ha traído Filomena en España.

Muchos se preguntaban qué había podido pasarle para llegar a esta situación y Alonso contó que él estuvo a punto de quedarse en la calle. Fue cuando tenía problemas de adicciones, vivía de alquiler, llevaba meses in pagar y no tenía dinero ni para comer.

“Estuve a esto de quedarme en la calle sin casa, sin dinero, no me hablaba con mi familia, no tenía amigos, no tenía recursos y encima tenía un problemón de adicción tremendo”, explicó, añadiendo que nunca recurrió a sus padres, nunca les contó la situación en la que estaba: “Sentía vergüenza de mi situación y no me atrevía a pedirles dinero cuando se estaba yendo por otro lado”.

Se salvó gracias a un amigo, Alfonso, un vecino que le daba cada día lo necesario para comer. Era un vecino que cada día le bajaba “con un cubo y una cuerda” alimentos de primera necesidad: “Estaré en deuda con él toda la vida”.

Y es que él se aisló socialmente y no pidió este tipo de ayuda a su entorno: “Recuerdo que había meses que subsistía con un saco de zanahorias, comía puré de zanahorias o patatas”.