palestina
Ione Belarra hace el ridículo negando que llevara escolta al boicot de la Vuelta y luego le pillan
La confusión crece tras las palabras de la dirigente en En Boca de todos, donde primero presentó a quienes la protegen como "compañeros de partido muy queridos" y después reconoció que no hablaría de sus "servicios de seguridad"

Irene Montero e Ione Belarra estuvieron presentes en las protestas propalestinas en Madrid junto a su escolta personal.
La dirigente de Podemos Ione Belarra quedó en evidencia en el programa En Boca de Todos, cuando al ser preguntada por sus escoltas, a quienes acusaron desde diversos medios de ser integrantes del grupo ultra del Rayo Vallecano 'Bukaneros', negó que lo fueran, asegurando que se trataba de "compañeros de partido muy queridos". Sin embargo, segundos después rectificó sin querer hacerlo, en pleno despiste mental, reconociendo: “No vamos a hablar de nuestros servicios de seguridad porque es algo que nos compromete a todas”.
El presentador del programa, Nacho Abad, no dejó pasar la contradicción y señaló que en apenas unos segundos Belarra había dado dos versiones completamente distintas sobre las personas que la rodean en los actos públicos. Una incoherencia que avivó las sospechas sobre el verdadero papel de esos hombres de confianza 'tan queridos'.
Antecedentes podemitas
No es la primera vez que Podemos se ve señalado por esta cuestión. Ya en 2021, imágenes publicadas por varios medios confirmaron que Pablo Iglesias había contado con la protección de ultras ligados a los Bukaneros, un grupo radical vinculado al Rayo Vallecano, con antecedentes violentos y una larga lista de polémicas.
Lo más grave del asunto es que, según fuentes de Interior, estos individuos no tendrían licencia para ejercer funciones de escolta privado, lo que agrava las dudas sobre la legalidad de su actividad. El hecho de que figuras del entorno de Podemos recurran a este tipo de perfiles despierta inquietud en amplios sectores sociales.
La utilización de radicales para tareas de seguridad personal supone un riesgo añadido, tanto para los dirigentes protegidos como para los ciudadanos que pudieran verse afectados en una hipotética intervención. Más aún si se tiene en cuenta que se trata de colectivos con un historial de violencia que la sociedad rechaza de forma mayoritaria.
El episodio televisivo protagonizado por Belarra, lejos de despejar dudas, ha reforzado la percepción de que Podemos vuelve a caer en contradicciones y ocultamientos. La respuesta improvisada en directo mostró la dificultad de sostener un relato coherente sobre unos escoltas cuya presencia sigue alimentando la polémica.