TVE
Cintora y sus tertulianos convierten su plató en un circo para atacar al juez Peinado
En Malas Lenguas, las demandas del magistrado por las frases sobre su investigación sobre Begoña Gómez se reducen a bromas e invitaciones de plató, degradando la justicia a un mero espectáculo político y televisivo

Jesús Cintora, en Malas Lenguas
El presentador Jesús Cintora y su troupe de tertulianos han demostrado de nuevo que para ellos todo vale con tal de atacar a la justicia. El magistrado Juan Carlos Peinado, que instruye las denuncias relacionadas con Begoña Gómez, presentó varias demandas de conciliación por injurias y calumnias contra conocidos políticos y comunicadores. Pero para Malas Lenguas aquello no era una noticia: lo redujeron a un chiste.
Este lunes trascendía que un juzgado de Pozuelo de Alarcón ha citado al director de TVE, Sergio Calderón, el próximo 3 de noviembre, dentro de las querellas de Peinado contra él, Pablo Iglesias y Ernesto Ekaizer. Un hecho judicial de enorme relevancia, convertido en puro material circense para Cintora.
El conductor del espacio preguntaba a su colaborador José Miguel Villarroya si el juez pretendía “intimidar” o “defenderse”. La respuesta fue tan ligera como ofensiva: “Supongo que intentará callar las voces de personas que no son de su cuerda. (…) Yo creo que es una manera de callar a la gente. Además de que él pueda considerarse ofendido o no, yo ahí ni entro ni salgo, no conozco a este señor afortunadamente”.
El clímax llegó cuando Cintora, lejos de mostrar respeto por el proceso judicial, se permitió invitar al magistrado en tono burlón: “Oye, si nos está viendo. Juez Peinado, está invitado usted a Malas Lenguas, así conoce a Villarroya. Está invitadísimo. Y a Ekaizer también se lo presentamos”. Una cita procesal convertida en sketch televisivo. Sólo faltaba Benny Hill.
Confundir periodismo con propaganda
El espectáculo evidencia la deriva de un programa que, en lugar de informar, convierte un asunto judicial que afecta al entorno directo de La Moncloa en munición política contra la independencia de los jueces. Cintora y compañía no buscan claridad ni verdad: buscan ruido, chascarrillos y una audiencia ideologizada.
Al final, lo que debería ser un debate serio sobre el respeto a la justicia se convirtió en un número más de ese circo mediático en el que todo vale. Burlarse de un juez desde un plató es la última pirueta de un espacio que confunde periodismo con propaganda.