Guerra por Israel en Eurovisión: el organizador Austria se plantará si le vetan
El gobierno austriaco amenaza con retirarse de la organización de Eurovisión 2026 en Viena si el país hebreo es excluido por política del certamen, contraponiéndose al boicot liderado por RTVE y otros países europeos

La cantante israelí Yuval Raphael, última representante de Israel en Eurovisión
El conflicto por la participación de Israel en Eurovisión 2026 ha alcanzado un punto crítico. Austria, que será la sede del certamen el próximo año en Viena, ha dejado claro que no permitirá la exclusión del país hebreo. Según fuentes del gobierno austriaco, la idea de vetar a Israel es inaceptable y podría llevar a que el país anfitrión retire la organización del certamen.
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El canciller austriaco, Christian Stocker, y el secretario de Estado, Alexander Pröll, han advertido que la emisora pública ORF no cooperará en la organización si la Unión Europea de Radiodifusión (UER) decide expulsar a Israel por motivos políticos. Esta postura refuerza la idea de que Austria considera Eurovisión un espacio apolítico, donde los boicots ideológicos no deberían tener cabida.
Presiones internacionales
La amenaza austriaca se produce en medio de crecientes presiones internacionales. Diversos países europeos, incluyendo a RTVE y parte del Big Five, han expresado su rechazo a la presencia de Israel en el certamen, vinculando su participación a la situación política en Oriente Medio. Algunos han llegado a insinuar que podrían boicotear la edición de 2026 si Israel mantiene su participación, generando un clima de tensión sin precedentes en la historia del festival.
Por su parte, Israel ha iniciado su preparación para el certamen y continúa con su proceso de selección en el país, pese a la incertidumbre sobre su continuidad. La televisión pública israelí KAN ha subrayado que no hay justificación para su exclusión y ha instado a la UER a preservar la neutralidad artística del festival.
La UER, consciente del choque de intereses, ha declarado que está “evaluando las posibles consecuencias”, aunque no ha tomado una decisión definitiva. La votación sobre la participación de Israel se espera para noviembre, y hasta entonces, Austria mantiene su postura firme, convirtiéndose en la voz más contundente en defensa del país organizador y de los principios originales del certamen.