Escándalo en De Viernes: Sonia Monroy se va del plató tras pelearse con Yola Berrocal
Las dos estrellas televisivas, íntimas amigas desde hace años, rompieron anoche en directo su relación tras una agria discusión cargada de reproches, celos y viejos resentimientos que acabó con la actriz abandonando el programa

Sonia Monroy, en De Viernes
La noche del viernes dejó uno de los momentos más tensos de la temporada televisiva. De Viernes, el programa de Telecinco, vivió una escena que mezcló lágrimas, gritos y reproches entre dos mujeres que fueron símbolos de sensualidad en los 90 y que, hasta anoche, eran inseparables: Sonia Monroy y Yola Berrocal.
Lo que comenzó como una entrevista amable se convirtió en una tormenta en directo. Monroy, visiblemente afectada, compartió ante las cámaras el delicado momento personal que atraviesa: “Estoy pasando por el peor momento de mi vida. Mi hermana se muere”, confesó entre lágrimas, explicando que su familia vive una situación límite por la enfermedad de un ser querido. En plena emoción, la actriz deslizó que su prima y su sobrina no acudieron al programa para apoyarla y apuntó directamente a Yola, a quien acusó de haberle fallado en lo personal y en lo profesional.
La conversación se fue tornando más agria cuando Monroy reprochó a Berrocal supuestas deslealtades y hasta un incidente con el vestuario: “Me robaste los vestidos que tenía preparados. Los llevaste tú. Eres muy mala”, lanzó entre sollozos. Berrocal, hasta entonces contenida, no aguantó más y replicó con contundencia: “Deja de mentir como estás mintiendo”.
El ambiente se volvió irrespirable. Monroy, incapaz de continuar, se levantó de su asiento y abandonó el plató entre lágrimas, ante la mirada atónita de colaboradores y público, y con un intento de reconciliación en balde.
El enfrentamiento de anoche es el último capítulo de una amistad rota que ya venía resquebrajándose desde hace meses. Monroy había anunciado públicamente en Supervivientes All Stars que Yola “ya no era su representante” y que se sentía “traicionada”. La relación profesional y personal, forjada durante años de complicidad, se ha desmoronado en cuestión de semanas.
Desde el entorno de ambas, las reacciones no se han hecho esperar. Algunos programas como Vaya Fama insinuaron que el enfrentamiento podría haber sido una estrategia para subir audiencia, aunque los gestos, las lágrimas y la salida de Monroy parecieron demasiado reales para ser un simple guion.
Lo cierto es que, para quienes las recuerdan como íconos de una televisión más ingenua y desinhibida, el espectáculo de verlas enfrentadas deja una sensación amarga: la de dos viejas amigas convertidas en rivales ante millones de espectadores.