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RTVE coloca el Sáhara Occidental como territorio de Marruecos: "el PSOE escupe en la causa saharaui"
Colectivos saharauis denuncian que la cadena pública incluye mapas que absorben el Sáhara por Marruecos, mientras su silencio mediático favorece el giro diplomático del Gobierno hacia Rabat

Para RTVE, el Sáhara Occidental es Marruecos
Que RTVE vuelva a situar el Sáhara Occidental dentro de Marruecos no es un fallo técnico ni un descuido geográfico: es un gesto político que, por reiterado, empieza a resultar sospechoso. La televisión pública española, financiada por todos los ciudadanos, ha vuelto a ser denunciada por mostrar un mapa donde el territorio saharaui aparece como parte del reino alauita.
La protesta, difundida por portales como ECSaharaui, recuerda que no es la primera vez que esto ocurre. “RTVE lo vuelve a hacer: incluye el Sáhara Occidental ocupado en Marruecos”, titulaban en su denuncia, acompañada de capturas de pantalla y una advertencia: “Estos errores no son inocentes”. Para los colectivos saharauis, el problema no es solo cartográfico, sino simbólico. Detrás del mapa, dicen, se esconde una narrativa que pretende borrar su identidad nacional y legitimar la ocupación marroquí.
Conviene recordar que el Sáhara Occidental no pertenece a Marruecos. Tras la retirada española en 1975 y los Acuerdos de Madrid, Naciones Unidas declaró aquellos pactos “nulos”, manteniendo a España como potencia administradora. A día de hoy, el territorio sigue considerado “no autónomo” y pendiente de descolonización. Cualquier mapa que lo integre en Marruecos contradice las resoluciones internacionales.
Las organizaciones saharauis, encabezadas por el Frente Polisario, sostienen que su pueblo tiene derecho a decidir su futuro. Por eso, ver su tierra absorbida en la pantalla de la televisión pública española es, para muchos, una forma de borrado institucional.
El Gobierno, girado hacia Rabat
El error —si es que lo es— se produce además en un contexto diplomático muy concreto. Desde 2022, el Gobierno de Pedro Sánchez ha virado su política exterior hacia Rabat, respaldando la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como “la base más seria y creíble” para resolver el conflicto. Un cambio que fue recibido con euforia en Marruecos y con estupor entre los propios socios del Ejecutivo.
Cabe recordar además las sospechas que acompañaron ese giro: la posibilidad de que el espionaje con el sistema Pegasus a los dispositivos de Sánchez y otros miembros del Gobierno hubiera influido en ese acercamiento. Aunque nunca se confirmó, el rumor encaja con un patrón de concesiones que ha reforzado el peso marroquí en la política española.
Y ahí está RTVE, repitiendo un “desliz” que en nada ayuda a disipar dudas sobre su independencia informativa. No se trata de una cuestión de mapas, sino de principios: no se puede blanquear una ocupación bajo la excusa de la infografía.
Si la cadena pública quiere ser creíble, deberá explicar por qué esos “errores” se repiten con tanto empeño. Porque el Sáhara no es Marruecos. Y eso no lo decide un mapa, sino el derecho internacional.