premio planeta
Lucía Etxebarría piropea a Pepe Álvarez (UGT) por su ataque a los autónomos: "fulano, lagartón, pendón"
La escritora, tras su repaso a la ministra Elma Saiz, rescata del diccionario un arsenal de insultos en desuso para atacar al líder de UGT, al que acusa de vivir de los impuestos ajenos. Su “lección de filología aplicada” arrasa en redes

Lucía Etxebarria, en una entrevista reciente
Lucía Etxebarría ha encontrado nueva víctima para sus dardos literarios. Después de su enfrentamiento con la ministra Elma Saiz, la escritora ha dirigido ahora su furia tuitera hacia Pepe Álvarez, secretario general de UGT. Y lo ha hecho con su habitual mezcla de ingenio, rabia y diccionario en mano.
En su publicación en X.com, Etxebarría dejó un repertorio de palabras que casi ni la Real Academia recordaba: “Araña, bagasa, bordión, buscón, cantonero, capulino, cuero, cotonero, esquinero, fletero, fulano, guaricandilla, jinetero, hurgabraguetas, lagartón, buscacalles, peliforro, penco, pendón, perendeco, garzón, túzaro, zángano y zumbador”. Todo en perfecto orden alfabético.
Y remató la pieza con un dardo dirigido al sindicalista: “Este señor que no ha trabajado fuera de la política en su vida, que siempre ha vivido de lo que pagamos en impuestos los que sí trabajamos…”.
El motivo del estallido fue la queja pública de Álvarez tras el frenazo del Gobierno a la subida de cuotas a los autónomos. Etxebarria, que se define como trabajadora por cuenta propia y defensora del colectivo, no perdonó el discurso del líder sindical y respondió con una retahíla tan hiriente como filológica.
Medios
El soberano repaso de la autónoma Lucía Etxebarria a las ministras Redondo y Saiz
Sandra Sánchez
El episodio recuerda a su reciente bronca con la ministra de Inclusión, Elma Saiz, y la de Igualdad, Ana Redondo, a las que también dedicó una colección de palabras gruesas en una red social que parece hecha a su medida. En ambos casos, la autora combina el insulto con una cierta erudición literaria que evoca al mismísimo Camilo José Cela: cada improperio parece cuidadosamente escogido, como si entre exabrupto y exabrupto quisiera dar una clase de castellano clásico.
Más allá de la polémica, el episodio ha dejado una enseñanza involuntaria: la lengua española, usada con creatividad, puede servir tanto para enamorar como para incendiar las redes. Y Lucía Etxebarria, sin proponérselo, ha vuelto a demostrar que es capaz de hacerlo todo a la vez: menospreciar a quien según ella lo merece y culturizar a sus seguidores en una sola frase.