La audiencia de ‘GH 20’ exige la expulsión de un concursante: "Mataba ovejas con petardos"
El público del veterano reality muestra su indignación ante la confesión del participante soriano, cuyo relato sobre prácticas crueles en su juventud ha desatado un intenso debate sobre los filtros psicológicos y éticos del programa televisivo

Raúl, concursante de Gran Hermano 20
La vigésima edición de Gran Hermano ha encontrado su primer gran escándalo. Un concursante, Raúl Martínez, se ha convertido en el centro de una tormenta mediática tras una confesión que ha horrorizado a los espectadores y ha reabierto el debate sobre los límites del entretenimiento televisivo.
Durante una charla informal con sus compañeros, el joven relató que en su adolescencia “mataba ovejas con petardos” y disparaba con una pistola de balines a las farolas del pueblo. Lo hizo sin aparente remordimiento, en tono de broma, lo que provocó un silencio incómodo en la casa y una inmediata ola de indignación fuera de ella.
En cuestión de horas, las redes sociales se incendiaron. Miles de usuarios de X (antes Twitter) exigieron su “expulsión disciplinaria inmediata” por lo que consideran un ejemplo inadmisible de crueldad animal. “No se puede normalizar algo tan monstruoso”, “Fuera del programa ya”, o “Esto no tiene gracia”, fueron algunos de los mensajes más repetidos.
Las críticas no se han limitado al concursante. Muchos espectadores señalan directamente a la productora y a Mediaset, preguntándose cómo alguien con semejante historial pudo superar los filtros psicológicos y éticos del casting. Algunos expertos en televisión advierten de que el reality podría estar priorizando el impacto y la polémica sobre cualquier criterio moral o de convivencia.
Por ahora, la cadena guarda silencio. Sin embargo, fuentes cercanas al formato reconocen que la dirección del programa estudia posibles medidas, entre ellas una sanción o incluso la expulsión del participante ante la reacción de la audiencia.
El episodio ha abierto un intenso debate sobre los límites de la televisión y el papel del público en su fiscalización. En una edición que buscaba recuperar el espíritu original del concurso, Gran Hermano 20 se enfrenta ya a su mayor crisis reputacional.