Malas Lenguas
TVE fuera de sí difunde mensajes como que la condena al fiscal general "es la antesala de la guerra civil"
En el programa Malas Lenguas, Jesús Maraña desliza que España podría estar ante "un golpe de Estado que es lo previo a una guerra" tras la sentencia en contra de Álvaro García Ortiz

Jesús Cintora, presentador de 'Malas Lenguas' de TVE
La tensión política volvió a colarse en TVE, esta vez con un discurso incendiario del periodista Jesús Maraña en el programa 'Malas Lenguas'. A raíz de la controversia por la condena al fiscal, el tertuliano afirmó que “la antesala de la guerra civil es un golpe de Estado”, relacionándolo con el contexto actual y lanzando un aviso sobre la supuesta falta de compromiso democrático de la derecha española.
En su intervención, Jesús Maraña insistió en que “los golpistas fueron los que provocaron una guerra civil frente a un régimen democrático”, y remarcó que “ser demócrata significa ser antifascista”. Señaló además que existe “un voto casi rebelde” que, según él, se alimenta de no condenar la dictadura. Todo ello para concluir que España tiene “un problema serio" y que está “esperando” que la derecha se desligue para siempre de “cualquier contaminación de 40 años de dictadura”.
El discurso, más propio de un mitin que de una televisión pública financiada por todos los españoles, ha provocado críticas de sectores que denuncian la deriva partidista de TVE. No es la primera vez que la cadena pública amplifica mensajes que alimentan el enfrentamiento político o que presentan a media España como una amenaza para la democracia.
Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez, responsable último de la corporación RTVE, mantiene un silencio cómplice ante el uso de un medio público para difundir relatos que tensan aún más el clima político. Desde la oposición recuerdan que esta RTVE, lejos de la neutralidad prometida, se ha convertido en un instrumento más dentro de la estrategia gubernamental para marcar el marco ideológico del debate público.
Cada vez son más las voces que piden una televisión pública verdaderamente independiente y plural, que abandone los discursos catastrofistas y deje de presentar a sus adversarios políticos como enemigos del sistema. Porque si algo necesita la democracia española —como dice el propio Maraña— es menos dogmatismo televisivo y más respeto institucional.