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Susanna Griso estalla: futura visita de Pedro Sánchez a 'Espejo Público' y palo a Gonzalo Miró

La presentadora del matinal de Antena 3 hace un repaso al clima político que domina la actualidad ‘gracias’ a los casos de corrupción que afectan al entorno del presidente, al PSOE y al Gobierno

Susanna Griso durante un acto público.

Susanna Griso durante un acto público.Europa Press

David Lozano
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En una entrevista publicada por El Confidencial, Susanna Griso levanta el velo del trabajo diario en Espejo público de Antena 3 y describe un panorama donde la política se ha convertido en una maquinaria imparable que condiciona cada minuto de televisión. La presentadora, una veterana en el género matinal, reconoce que nunca había vivido una etapa tan convulsa, tan sujeta a sobresaltos y en la que el nombre del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aparece inevitablemente como epicentro del ruido.

Griso admite que el “fenómeno Sánchez” ha desordenado rutinas y dinámicas que antes parecían inamovibles. La hiperactividad política del Ejecutivo, sus decisiones inesperadas y un clima general de crispación han convertido las mañanas en un territorio de alto voltaje. “Es imposible planificar nada”, confiesa, medio en broma, medio en serio. La sensación de estar siempre a un giro inesperado del presidente —ya sea una carta a la ciudadanía, un anuncio sin avisar o un movimiento que pilla a todos con el pie cambiado— se ha instalado en la redacción como si fuera un habitante más.

Según cuenta en la entrevista, Sánchez ha logrado algo inédito: que los programas matinales vivan permanentemente en modo breaking news. Por eso Susanna Griso habla de “un momento de oro, pero a la vez agotador”. La audiencia crece porque la gente necesita entender qué está pasando, pero la presentadora reconoce que la volatilidad política del presidente obliga a estar en guardia las veinticuatro horas. Ni siquiera en casa consigue desconectar del todo: el móvil permanece encendido, consciente de que cualquier decisión del líder socialista puede trastocar la escaleta del día siguiente.

Y Susanna Griso lanzaba una crítica abierta al presidente y a La Moncloa: “Si veis a Sánchez en Espejo público es porque hay un adelanto electoral y le interesa ir a los programas menos afines”.

En ese clima inflamable, Griso también comentó la marcha de Gonzalo Miró del programa, admitiendo que su ausencia se nota en una mesa donde el debate político se ha intensificado hasta límites que hace unos años parecían exagerados. Miró aportaba ese punto sin filtros tan útil en tiempos en los que cada palabra del presidente genera adhesiones entusiastas y críticas furibundas. Aun así, contó que le desea lo mejor en su nueva etapa profesional y que incluso le dio algún consejo antes de marcharse. Pero le lanza un dardo a Miró por su “militancia” socialista nada disimulada.

La periodista reconoce que este “terremoto permanente” ha obligado a redefinir la esencia de los programas matinales. Ya no basta con informar: hay que interpretar, ordenar el caos y, sobre todo, evitar ser arrastrado por la polarización que rodea cada gesto político. Y en esa tarea, admite, Pedro Sánchez es un protagonista omnipresente, el político cuyos movimientos determinan las conversaciones, los análisis y hasta el tono emocional de cada emisión.

Pese a todo, Griso mantiene un temple casi quirúrgico, ese equilibrio que los espectadores agradecen en tiempos de crispación. Asegura que seguirá defendiendo la pluralidad, aunque eso implique lidiar cada mañana con un clima en el que cualquier frase puede encender la mecha.

La entrevista retrata, en definitiva, a una Susanna Griso que navega en un país donde las mañanas son puro vértigo y donde cada día puede estallar una noticia que rompa todos los planes. Un país donde la política no da tregua y donde la presentadora de Espejo público vuelve a demostrar por qué sigue siendo una de las voces más sólidas en un paisaje que, como ella misma reconoce, Sánchez ha convertido en un tablero imposible de predecir.

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