Muere Celso Bugallo (78 años): adiós a un gran actor que fue alma del cine español
El intérprete gallego, premio Goya por 'Mar Adentro' y figura imprescindible del cine y la televisión, falleció en Pontevedra tras una carrera tardía pero intensa y profundamente respetada

El actor Celso Bugallo ha fallecido a los 78 años.
El actor Celso Bugallo (78 años) ha fallecido en Galicia, dejando tras de sí una de las trayectorias más respetadas y singulares del cine español contemporáneo. Intérprete tardío pero imprescindible, Bugallo supo convertir cada personaje —por pequeño que fuera— en una presencia memorable, cargada de verdad y profundidad.
Nacido en Vilalonga (Pontevedra) en 1947, Bugallo llegó al cine cuando muchos actores ya piensan en retirarse. Debutó en la gran pantalla con La lengua de las mariposas (1999), pero fue Alejandro Amenábar quien lo inmortalizó en Mar Adentro (2004), donde encarnó al hermano de Ramón Sampedro. Aquel papel le valió el Premio Goya al mejor actor de reparto, un reconocimiento que consolidó su prestigio dentro de la industria.
Un actor honesto
Lejos del estrellato y del ruido mediático, Bugallo siempre defendió una visión artesanal del oficio. En una entrevista concedida tras ganar el Goya, resumió su filosofía con una frase que hoy cobra especial sentido: «Yo no actúo para gustar, actúo para ser honesto con el personaje». Esa honestidad fue, precisamente, su seña de identidad.
Trabajó en títulos clave del cine social español como Los lunes al sol, La noche de los girasoles, Palmeras en la nieve o El buen patrón, donde volvió a demostrar su capacidad para sostener escenas con una naturalidad casi invisible. También dejó huella en televisión, participando en series como Mareas vivas, Fariña o Los hombres de Paco.
Antes del cine, el teatro fue su gran escuela. Bugallo nunca renegó de ese origen y solía recordar que «el escenario te coloca en tu sitio: o estás vivo o no estás». Defensor de la cultura gallega y del trabajo colectivo, evitó siempre la complacencia y los papeles cómodos.
Con su muerte, el cine español pierde a uno de esos actores que no necesitan protagonizar para ser fundamentales. Celso Bugallo deja un legado discreto, sólido y profundamente humano, fiel a una máxima que practicó hasta el final: hacer del oficio un acto de verdad.