Dos años después, Pablo Motos arruina la renovación en TVE de David Broncano
El Hormiguero sigue imbatible pese a los planes de La Moncloa contra el programa de Antena 3. La millonaria inversión, la propaganda y hasta las campañas ministeriales no han servido para conseguir el objetivo de Pedro Sánchez

Imagen de David Broncano, en la primera 'La revuelta' en La 1.
Hay cifras que admiten matices. Y hay otras que directamente clausuran el debate. Las audiencias televisivas de 2025 pertenecen a esta segunda categoría. El Hormiguero no solo vuelve a cerrar el año como el programa más visto de la televisión: lo hace por undécimo año consecutivo, con una solidez que deja en evidencia cualquier intento de alternativa en el access prime time. Un éxito redondo de Antena 3.
Mientras David Broncano encara ya su segundo año con La Revuelta, el balance es demoledor. No hay empate técnico, ni guerra real, ni cambio de ciclo. Hay un formato consolidado que lidera todos los meses del año y otro que, pese al ruido mediático y al impulso inicial, no ha logrado ni siquiera acercarse.
Los datos hablan por sí solos. El Hormiguero ha firmado en 2025 una media del 15,2% de cuota, liderando el 82% de las emisiones del curso y marcando distancias superiores a cinco puntos con su competidor privado directo. Una brecha estructural, no coyuntural. En términos de impacto, más de 32 millones de espectadores han visto el programa de Pablo Motos en algún momento del año, con 4,3 millones de espectadores únicos cada noche, una cifra inalcanzable hoy por hoy para cualquier otro espacio diario.
Y eso mientras La Revuelta, pese a su condición de apuesta estratégica con dinero público, no ha conseguido romper el techo que separa la notoriedad digital del liderazgo televisivo real. Dos años después de su estreno, la comparativa ya no se hace episodio a episodio, sino temporada a temporada. Y ahí, Motos arrolla.
El dominio de El Hormiguero no es puntual ni dependiente de un tipo concreto de invitado. El programa ha brillado con perfiles tan distintos como Mariano Rajoy, Isabel Preysler, Melody, Bertín Osborne, Sergio Ramos o Felipe González, firmando emisiones que han rozado o superado el 20% de share. Además, el liderazgo se reproduce en prácticamente todos los territorios, con cuotas superiores al 18% en comunidades clave como Andalucía, Castilla y León o Murcia.
A esta fortaleza televisiva se suma otro dato incómodo para sus rivales: El Hormiguero también gana en el terreno donde La Revuelta de La 1 de TVE aspiraba a ser hegemónica. En redes sociales. El formato de Antena 3 acumula millones de seguidores en X, TikTok, Instagram y Facebook, con vídeos que se viralizan a diario y entrevistas que marcan conversación. El supuesto relevo generacional no ha llegado.
El contexto general tampoco ayuda a Broncano. Telecinco ha vivido su peor año histórico, incapaz de competir en el access, mientras La 1 sigue sin encontrar una alternativa sólida que aguante el pulso más allá de semanas concretas. En ese paisaje, El Hormiguero no solo resiste: gobierna.
Once años después, el programa de Pablo Motos se ha convertido en algo más que un éxito de audiencia: es una anomalía estadística en la televisión moderna. Y, vistos los datos acumulados de los dos últimos años, también en el obstáculo insalvable que confirma que la tan anunciada “alternativa” sigue sin materializarse.
El contrato y la complicada renovación
La apuesta de RTVE por Broncano empieza a mirar al calendario con inquietud. El contrato firmado para llevar La Revuelta a la televisión pública fue por dos temporadas, una duración limitada que ahora cobra todo su sentido político y estratégico. No era un blindaje a largo plazo, sino una prueba con fecha de caducidad.
Y el balance, a estas alturas, no invita al optimismo en La Moncloa. El objetivo no escrito —pero evidente— era neutralizar el liderazgo incontestable de Motos y ofrecer una alternativa capaz de disputarle el relato, la audiencia y la influencia. Dos años después, los datos han sido tozudos: El Hormiguero sigue arrasando para disgusto de Pedro Sánchez.
Fuentes del sector coinciden en que la continuidad de Broncano en TVE ya no está garantizada. El experimento no ha salido como se esperaba. Y en televisión los fracasos suelen pagarse. Y este a 28 millones de euros se antoja demasiado caro.
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