El look de Amaia Montero incendia las redes en su regreso televisivo de Nochevieja
Su aparición sorpresa junto a La Oreja de Van Gogh en RTVE provocó una avalancha de bromas, comparaciones virales y comentarios ingeniosos, aunque también marcó un momento clave tras años alejada del foco mediático

Amaia Montero, con su polémico outfit de la Nochevieja 2026
La Nochevieja de RTVE dejó muchos momentos comentables, pero pocos tan virales como el atuendo de Amaia Montero en su esperadísima reaparición junto a La Oreja de Van Gogh. Bastaron unos segundos en pantalla para que las redes sociales hicieran lo que mejor saben hacer: disparar la imaginación colectiva sin piedad… y con bastante ingenio.
“¿Es un edredón?” fue una de las preguntas más repetidas mientras Amaia interpretaba el tema junto a la banda. Otros afinaban aún más la metáfora y la convertían en “la palomita que se queda en la muela”, imagen incómoda pero sorprendentemente precisa que corrió como la pólvora en X. Tampoco faltó quien elevó el nivel del disparate asegurando que “el oso de la cabalgata de Cádiz es el nuevo solista de La Oreja de Van Gogh”, ni quien defendió con ironía que “el homenaje de Amaia Montero a Humor Amarillo fue un detalle precioso”.
El vestuario, voluminoso, acolchado y de color claro, se convirtió así en el gran protagonista de la actuación, eclipsando por momentos la música y desatando una catarata de memes que confirmaron que el público estaba más pendiente del estilismo que de la melodía. Una tendencia ya habitual en las grandes citas televisivas, donde Twitter —perdón, X— actúa como un segundo plató en tiempo real.
Más allá del meme, un regreso muy esperado
Sin embargo, pasada la risa fácil y el comentario ingenioso, lo cierto es que la escena tenía mucho más fondo del que aparentaba. La aparición de Amaia Montero supuso su regreso oficial a La Oreja de Van Gogh tras casi dos décadas, un acontecimiento musical de primer nivel que RTVE quiso convertir en uno de los grandes hitos de su programación navideña. No era una colaboración puntual ni una anécdota: era el símbolo de una nueva etapa para la banda y para la propia artista.
Sobre el escenario, más allá del vestuario discutido, Amaia mostró seguridad, complicidad con el grupo y una emoción contenida que muchos espectadores supieron leer entre líneas. La expectación era máxima y, guste más o menos el outfit, su presencia volvió a colocarla en el centro del foco mediático.
Al final, entre edredones imaginarios, palomitas imposibles y osos carnavalescos, la cantante logró lo más difícil en televisión: que se hablara de ella. Y en un regreso tan esperado, quizá ese ruido —aunque venga envuelto en memes— también forme parte del espectáculo.