caos en los trenes
Ingeniero de Caminos alerta en televisión: «Las presas españolas están en riesgo grave de reventar por falta de mantenimiento»
Mientras el Gobierno presume de cheques millonarios fuera y se recrea en la propaganda, las infraestructuras hidráulicas que protegen a millones de españoles se deterioran sin control.

Imagen de El Tiempo Justo de Telecinco
La advertencia no ha llegado en un informe técnico enterrado en un cajón. Ha estallado en la televisión. Y con una frase que hiela la sangre: «Las presas españolas están en riesgo grave de reventar por falta de mantenimiento».
Quien lo dice no es un tertuliano más. Es Jesús Contreras, ingeniero de Caminos, experto en obras hidráulicas y vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que compareció en un programa de gran audiencia para describir un escenario que, de confirmarse en toda su dimensión, es sencillamente intolerable: un parque de presas envejecido, con problemas acumulados y sin el presupuesto mínimo para garantizar la seguridad.
Datos que no admiten maquillaje
Según explicó Contreras en su intervención televisiva —y siempre en base a la información que él atribuye al estado real de la red—, el diagnóstico es demoledor:
- 143 presas presentarían la seguridad hidráulica comprometida.
- Otras 150 tendrían desagües de fondo inoperativos o con funcionamiento “muy dudoso”.
- Un número similar, alrededor de 150, arrastraría problemas estructurales graves.
Y a partir de ahí, la cifra que lo resume todo: el ingeniero estima que deberían invertirse unos 500 millones de euros al año solo en conservación y seguridad. Sin embargo —según sus palabras— en 2023 la partida ejecutada habría sido de apenas 16 millones.
«Estamos ante una situación de auténtico riesgo y no hay inversión», zanjó en plató, subrayando otro punto que preocupa especialmente: la falta de protocolos eficaces y la desatención hacia infraestructuras que, en caso de rotura, no provocan un susto: provocan una catástrofe. Aguas abajo viven pueblos, barrios enteros y zonas industriales que no tendrían ni minutos de margen.
El contraste que indigna: fuera hay dinero, dentro se cae el techo
El vídeo se movió como la pólvora por redes sociales y fue compartido masivamente por el diputado Pablo Cambronero, que lo acompañó con una reflexión que ha encendido a miles de usuarios: mientras se deja languidecer lo esencial, sí hay dinero para otras prioridades.
El mensaje ha conectado por un motivo sencillo: la seguridad básica del país no puede ser la última línea del Excel. Carreteras, puentes, ferrocarril… y presas. Infraestructuras silenciosas que solo se recuerdan cuando fallan. Y cuando fallan, ya es tarde.
Una “bomba de relojería” que lleva años en marcha
Contreras no estaría dando la primera voz de alarma. Él mismo —según se afirma en el contenido que circula— habría insistido en los últimos meses en que el deterioro es “insostenible”, llegando a mencionar que hasta el 65% del sistema presentaría problemas de seguridad.
Además, alertó de una paradoja que retrata el problema de prioridades: se anuncian partidas para “restauración ecológica” o planes vistosos, mientras se descuida lo que garantiza abastecimiento, regulación y protección civil.
Organizaciones profesionales llevan tiempo avisando —siempre según estas denuncias— de una combinación explosiva:
- muchas presas construidas entre los años 50 y 70
- envejecimiento de materiales y equipos
- inspecciones insuficientes
- obras de refuerzo que no llegan o llegan tarde
¿De verdad hace falta una tragedia?
La pregunta, incómoda y obligatoria, es esta: ¿tendrá que pasar algo irreparable para que el Gobierno reaccione?.
Porque aquí no hablamos de una obra estética ni de un “proyecto estratégico” para un titular. Hablamos de vidas. De miles de familias que viven, literalmente, bajo el radio de impacto de una presa.
El propio Contreras lo resumió con una frase que ya es advertencia nacional:
«Hace falta invertir para que no tengamos un disgusto grande».
Y si llega ese disgusto, no será pequeño.