"DIRTY SÁNCHEZ"
El actor de Gigoló, Rob Schneider, retrata a Pedro Sánchez: “pendejo grande”
El actor ha cargado duramente contra Pedro Sánchez tras el anuncio del Gobierno para limitar el uso de redes sociales a menores de 16 años, sumándose así a las críticas internacionales por lo que considera un ataque a la libertad

El actor Rob Schneider y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Rob Schneider es el ejemplo de un actor que pasó de ser conocido principalmente por la comedia a convertirse en una figura marcada por el activismo político y las polémicas públicas que este conlleva. En los últimos años, el intérprete se ha alineado con un discurso político conservador, muy crítico con los medios de comunicación, con Hollywood y con lo que él denomina la cultura “woke”.
A lo largo de este tiempo, Schneider ha expresado simpatía por figuras y movimientos populistas en Estados Unidos y ha defendido que la industria del entretenimiento margina o castiga a quienes no se someten a la ideología dominante, una dinámica que describe como censura o cultura de la cancelación. Esa visión la plasmó recientemente en un extenso artículo publicado en Fox News, donde retrataba a un Hollywood en crisis y acorralado.
El último episodio de esta deriva política ha tenido como protagonista a Pedro Sánchez. Tras el anuncio del Gobierno de prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, Schneider ha reaccionado en la red social X escribiendo “pendejo grande” sobre un vídeo del presidente, un comentario que ha desatado todo tipo de reacciones y que ha vuelto a situar al líder socialista en el foco de la crítica internacional.
La polémica se produce en un contexto en el que la sombra de un nuevo intento de censura, enmascarado bajo la excusa de la protección social, planea sobre la propuesta del Ejecutivo. Un planteamiento que ya ha indignado a Elon Musk, propietario de X y afectado directamente por la medida, quien ha llegado a calificar a Sánchez como un “verdadero fascista totalitario” a raíz del mismo anuncio.
Mientras el presidente insiste en presentarse como defensor de los derechos y libertades, fuera de España crecen las voces que alertan de una deriva intervencionista del Gobierno y de su obsesión por controlar el espacio digital. Un discurso que choca frontalmente con la imagen que Sánchez intenta proyectar en el exterior.