Trasciende la grave enfermedad que sufre Jordi Évole: brote y desmayo en pleno directo
El presentador catalán era el invitado de un conocido podcast y las risas se cortaron cuando en medio de la emisión ocurrió lo inesperado, el periodista se desploma
Jordi Évole, en el Festival de San Sebastián en 2023.
Una carcajada, un brillo de humor y de repente el cuerpo que no obedece. Lo que para la mayoría sería un instante festivo, para Jordi Évole se transforma en una secuencia que resume décadas de convivencia con una condición neurológica tan poco conocida como impactante: la cataplexia.
Este pasado miércoles, en pleno rodaje de un podcast para Grimey TV, conducido por Yibril y acompañado por la enigmática marioneta Cheesy, el presentador de Lo de Évole vivió otra vez en sus propias carnes los límites de su enfermedad.
Entre risas compartidas, tal y cómo recoge el portal Vanitatis, y bromas aparentemente inocentes, Évole sintió el cuerpo ceder, fue consciente de cómo la risa —esa emoción que en casi todos provoca alegría— podía convertirse en detonante de un episodio que, sin perder la consciencia, deja temporalmente sin fuerza muscular.
Lo ocurrido no es una anécdota aislada. Évole lleva años conviviendo con esta dolencia que afecta a un número reducido de personas —vinculada a menudo a la narcolepsia—, y que se manifiesta como una pérdida súbita de tono muscular ante emociones intensas, especialmente la risa.
La escena, capturada por quienes estaban presentes, transcurrió con la naturalidad que caracteriza al comunicador. Antes incluso de que la situación se agudizara, el presentador de La Sexta mismo advirtió de que su condición podía desencadenar un episodio si la conversación continuaba por el camino de las bromas y la complicidad. Fue entonces cuando pidió pausa, silencio y calma, consciente de lo que estaba por venir.
Este tipo de episodios, aunque breves, son reveladores. No solo porque ponen en primera línea una enfermedad poco visible en los medios, sino porque muestran la cotidianidad con la que una figura pública afronta, con honestidad y humor, una condición que para muchos permanece en la sombra.
Cataplexia: enfermedad incomprendida con presencia pública
A pesar de que no hay pérdida de conciencia, la cataplexia tiene una potencia dramática que descoloca a quien no la conoce: unos segundos pueden bastar para que las piernas flaqueen, la musculatura ceda o el cuerpo quede momentáneamente inoperativo, aunque la mente siga despierta.
A lo largo de los últimos años, Jordi Évole ha tenido que gestionar estas situaciones en diferentes contextos mediáticos. En anteriores apariciones —como en programas de televisión en directo—, la risa desatada ha precipitado momentos similares que obligaron a detener entrevistas, aclarar términos y explicarse con una sinceridad pocas veces vista en la esfera pública.
Lejos de esconderlo, el periodista se ha mostrado transparente: ha hablado de su cataplexia con normalidad, de cómo la acompaña medicación y de la necesidad de adaptar la vida a una condición que puede manifestarse sin previo aviso. En una entrevista reciente, incluso explicó que no es solo la risa: la sorpresa, la emoción intensa o el estrés también pueden desencadenar un episodio, lo que añade una capa adicional de complejidad a su día a día.
Lo relevante de lo vivido en este episodio no es solo la anécdota de un episodio en un podcast. Es la visibilidad pública de una dolencia real, una conversación abierta sobre un trastorno neurológico que sigue siendo un misterio para gran parte de la sociedad. Évole, reconocido por su capacidad para desnudar temas complejos y olvidados, ha transformado incluso un momento de vulnerabilidad física en una oportunidad para educar, normalizar y abrir un diálogo sobre la cataplexia.