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Jordi Évole ataca a Nuria Roca y provoca un seísmo televisivo: “es una acusación muy grave”

Los dos comparten cadena, La Sexta, pero las acusaciones del catalán han hecho estallar a la presentadora que no se ha cortado a la hora de realizar una denuncia pública

Nuria Roca, en una imagen reciente.

Nuria Roca, en una imagen reciente.Europa Press

David Lozano
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Tensión soterrada, malestar convertido en rumor, una grieta que desde fuera se veía pequeña y, al abrirse, deja al descubierto sombras más profundas... Esto ha ocurrido cuando Nuria Roca ha salido a desmentir con firmeza, casi con visible perplejidad, que  hubiera vetado en La Sexta a Jordi Évole tras un episodio en el que, según se llegó a insinuar, alguien habría señalado a otra persona por “prácticas oscuras” en medios. Y lo hizo con una frase clara, rotunda y casi dolorosa: “Gravísimo e intolerable”.

La historia empieza en lo que debería ser un intercambio profesional normal entre compañeros de oficio, dos figuras del periodismo y el entretenimiento que, por separado, han construido una carrera reconocida: Roca, con su solvencia, su simpatía y su paso firme por la televisión, y Évole, con esa mezcla de preguntas directas, reportajes que escarban y entrevistas que muchas veces rozan la incomodidad. Pero lo que a simple vista parecía un choque pasajero se fue transformando en algo más profundo: empezó a circular la idea de que, tras esa conversación.

Fue entonces cuando Roca decidió poner palabras —y dignidad— sobre lo que estaba ocurriendo. No se limitó a negar con un “no es cierto”. Fue más allá. Y lo hizo con la misma determinación con la que quien sabe que una acusación, por mínima que sea, puede marcar tu reputación profesional y personal. Calificó lo insinuado como “gravísimo e intolerable”, no solo porque quisiera despejar un malentendido, sino porque en esa frase había algo más: el decoro de quien no está dispuesta a permitir que se juegue con su nombre ni con acusaciones que, de un modo u otro, apuntan a prácticas que nadie quiere ver normalizadas en los medios.

No es solo una cuestión de defensa personal. Es, en el fondo, una defensa del oficio. Porque cuando se habla de vetos, silencios impuestos o decisiones tomadas en pasillos, se está hablando de algo que va mucho más allá de dos figuras de la televisión. Se está hablando de cómo se construye —o destruye— la confianza pública en quienes informan y acompañan a la audiencia.

La respuesta de Nuria Roca, en ese sentido, no fue solo un desmentido: fue una afirmación de principios. Una forma de decir —sin estridencias— que el ruido mediático no puede imponerse por encima de la verdad personal ni profesional. Al hacerlo, convirtió lo que podía haber sido un intercambio de titulares en una declaración de intenciones: no habrá rumores que la definan, ni insinuaciones que desvíen el foco de su trabajo, ni interpretaciones gratuitas que mancillen sin pruebas.

Lo que ocurre entre los protagonistas de este episodio —Roca, Évole y todo lo que lo rodea por ser un asunto de dos rostros de Atresmedia— es también un espejo de un momento más amplio en los medios de comunicación: uno en el que los límites entre noticia, opinión y rumor. Y afecta a la credibilidad de Jordi Évole.

Nuria Roca no solo desmintió; alzó la voz en defensa de la transparencia y de la integridad profesional, recordándonos que en un contexto mediático en que las acusaciones voladoras pueden convertirse en sentencia pública en cuestión de minutos.

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