RTVE oculta el sueldo de parte del equipo de opinión sincronizada en la pública
La corporación se niega a revelar cuánto cobran Quequé, Ignatius e Inés Hernand y se limita a publicar contratos globales de sus productoras pese a financiarse con dinero de las arcas del Estado
Héctor de Miguel, conocido como Quequé
La transparencia en RTVE vuelve a estar bajo discusión. La corporación pública ha rechazado facilitar la remuneración individual de varios rostros de sus contenidos digitales y de entretenimiento, entre ellos Quequé, Ignatius Farray e Inés Hernand, pese a tratarse de programas sufragados con fondos públicos.
Ante una solicitud realizada a través del Portal de Transparencia, la cadena ha defendido que la información relevante es el coste total de los contratos de producción y no el salario concreto de cada colaborador. De este modo, el ente público limita la publicidad de datos a cifras globales, sin detallar qué parte corresponde a cada presentador.
Entre los contratos conocidos figura el del formato Open Play, adjudicado a la productora El Terrat Gestiones XXI por más de seiscientos mil euros, así como otros espacios vinculados a estos comunicadores con presupuestos específicos. RTVE sostiene que en esas cantidades se incluyen todas las retribuciones, pero evita desglosar cuánto percibe cada participante.
La negativa se apoya en criterios administrativos que consideran suficiente conocer el gasto total para fiscalizar el uso de dinero público. Sin embargo, la ausencia de detalle impide evaluar si las remuneraciones se ajustan a parámetros de audiencia, mercado o relevancia de los programas.
El debate cobra especial relevancia por tratarse de una corporación financiada mayoritariamente con recursos estatales y obligada legalmente a estándares reforzados de transparencia. La publicación de cifras agregadas permite conocer cuánto cuesta el producto, pero no cuánto se paga a quienes lo protagonizan.
Así, RTVE mantiene el secreto sobre los honorarios individuales mientras exhibe importes globales de producción, una práctica formalmente válida pero que vuelve a dejar en entredicho la transparencia en una radiotelevisión pública.