Carlos Alsina se ríe de la “niña de la Nocilla” (Rebeca Torró) y deja a PSOE retratado
El monólogo convierte una anécdota supuestamente tierna en una radiografía del aparato: cuando en Calle de Ferraz todo lo que molesta “es el marco del PP”. Y, de propina, el partido amanece con el ruido añadido por las informaciones sobre Borja Cabezón.

Carlos Alsina y Rebeca Torró
La escena es tan española que casi huele a merienda: una niña de diez años en 1992 (Rebeca Torró), tele encendida, bocadillo de Nocilla y una confesión solemne a su madre: “Mamá, de mayor quiero ser como Felipe González”. La niña era Torró (Secretaria de organización del PSOE) y la anécdota la contó ella misma como evocación autobiográfica.
Hasta aquí, ternura. El problema es lo que hace la política con la ternura: la convierte en munición. Y ahí entra Alsina. En su monólogo de Más de uno, el periodista no “comenta” la historia: la ironiza. Le da la vuelta y la usa como espejo deformante de un partido que ya no discute ideas, sino etiquetas. Su frase-resumen es un dardo envenenado: “En ocasiones, veo PPs”.
La risa no va sólo de la Nocilla: va del reflejo defensivo. Porque Torró, recién aterrizada en Organización, salió a afear a Emiliano García-Page que “compra el marco del PP”. Y Page, por su parte, acababa de avisar con una metáfora que no necesita traducción: “No puede ser que termine hundiéndose toda la infantería para que exista el cuartel general”, pidiendo replantear el calendario electoral para que no paguen los alcaldes el desgaste de la marca nacional.
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El efecto, visto desde la radio, es casi cómico: el barón socialista protesta, y la respuesta oficial no es “tengo otra estrategia”, sino “eso suena a PP”. De ahí el chiste de Alsina: no es que el PP esté en todas partes… es que se ha convertido en categoría mental. Y cuando el adversario pasa a ser un marco, el debate interno pasa a ser una infección: “esto es contagioso”, remata el monólogo.
Y justo cuando el partido se enreda en esa discusión semántica (“esto no lo dice un socialista, lo dice el PP a través de un socialista”), aparece el otro golpe: El Confidencial publica que Cabezón —adjunto en Organización— habría usado una estructura societaria para desviar ingresos y eludir impuestos, siempre según su información. La respuesta oficial llega rápida: el PSOE niega que tenga participación en mercantiles extranjeras.
Al final, la columna radiofónica hace lo que a veces no logra el parte del partido: explicar el clima. La niña que quiso ser Felipe hoy administra el aparato de Sánchez; y el aparato, cuando le aprietan, no responde con argumentos: responde con un marco. Y Alsina, claro, se ríe… porque a estas alturas el chiste ya no es la Nocilla: el chiste es que en Ferraz sigan viendo “PPs” incluso cuando se miran al espejo.