Losantos llama a Rufián “cerdito con nostalgia de jabalí” e incendia a Jesús Cintora
Malas Lenguas acusa al locutor de atacar al portavoz republicano aunque lleva meses usando la expresión; la reacción llega ahora, cuando Rufián se aproxima al PSOE y gana protagonismo en la izquierda alternativa

Jiménez Losantos, 'bautizando' a Gabriel Rufián
El programa Malas Lenguas, presentado por Jesús Cintora en RTVE, vivió uno de sus momentos más airados al comentar una frase de Federico Jiménez Losantos dirigida a Gabriel Rufián: “cerdito con nostalgia de jabalí”.
La mesa del espacio público reaccionó con indignación inmediata. Se habló de insultos políticos, de degradación del debate y de campañas mediáticas. La colaboradora Gloria Marcos fue especialmente contundente: “¿Quién le paga la tinta? El Partido Popular”, afirmó, señalando directamente al veterano periodista.
El revuelo televisivo, sin embargo, tiene una peculiaridad: la frase no es nueva. Losantos lleva utilizando esa expresión al menos desde el 18 de mayo de 2025, cuando la incluyó en una columna publicada en El Mundo titulada El ‘golpe blando’ de los Sanchuescu. Desde entonces la ha repetido en diferentes intervenciones sin generar polémicas destacables ni debates televisivos.

El artículo de Losantos donde bautizó a Rufián
La diferencia ha llegado ahora, coincidiendo con el momento político de Rufián. El portavoz republicano se ha distanciado de parte de la estrategia tradicional de ERC y se ha aproximado al PSOE en varios debates públicos, al tiempo que su nombre aparece cada vez más vinculado a los movimientos para reorganizar el espacio político de la izquierda alternativa. Un proceso que algunos interpretan como competencia directa para el liderazgo de Yolanda Díaz dentro de ese bloque. Algo que interesa al PSOE, para librarse de la carga de Sumar.
Ese nuevo contexto ha convertido una frase antigua en un conflicto televisivo actual. Ahora toca defender a Rufián. Mientras Cintora y sus colaboradores defendían al dirigente independentista y denunciaban ataques personales, la hemeroteca muestra que el calificativo llevaba meses circulando sin levantar protestas mediáticas.
El episodio vuelve a reflejar una constante en la política española: no siempre cambian las palabras, sino el momento en que empiezan a molestar. Y esta vez, la polémica no la ha provocado tanto la frase… como el destinatario y el escenario político en el que cae. Cintora rules.