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Elisa Beni deja en evidencia a Silvia Intxaurrondo: "El periodista que no lo ve tiene un problema"

La periodista desmonta la falsa equivalencia y señala la mayor gravedad institucional del caso del DAO: "Quien no lo ve, tiene un problema"

Silvia Intxaurrondo y Elisa Beni

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El debate no fue largo, pero sí quirúrgico. En una de esas intervenciones que resumen en segundos lo que algunos tardan horas en querer disimular, Elisa Beni desmontó el intento de equiparar dos casos distintos —y lo hizo con una frase que ha corrido como la pólvora: “Puedes hacer las mismas preguntas, pero eso NO evita que el Caso del DAO sea informativa e institucionalmente más grave. El periodista que no lo ve tiene un problema.”

Porque ahí está el punto. Y porque, cuando se intenta diluir la gravedad de un escándalo institucional apelando a una falsa simetría, basta con que alguien recuerde lo obvio para que el castillo de naipes se venga abajo.

La “misma pregunta” como coartada

La reflexión de Intxaurrondo se presentó como un llamamiento a la coherencia periodística:

“Hay que hacer las mismas preguntas en el Caso del Alcalde de Móstoles y en el Caso del Jefe de la Policía:

  • Quién lo sabía
  • Desde cuándo lo sabía
  • Qué hicieron para ayudar a esa víctima
  • Y si lo encubrieron, claro…”

La fórmula suena impecable: mismas preguntas, mismo rigor. Pero también puede funcionar como una coartada perfecta: si todo se pregunta igual, entonces todo es igual. Y si todo es igual, entonces nada destaca. Nada escandaliza más de la cuenta. Nada exige responsabilidades “por encima de lo habitual”.

Y ahí es donde Beni mete el bisturí.

Beni: no es lo mismo, y fingir que sí lo es es parte del problema

La respuesta de Elisa Beni no niega la importancia de preguntar. Lo que niega es la trampa de fondo: confundir el protocolo con la jerarquía de gravedad. Puedes —y debes— preguntar quién lo sabía y desde cuándo. Pero eso no cambia que un caso que afecta a un alto mando nacional tiene un peso institucional que no se puede rebajar con un “apliquemos el mismo cuestionario”.

Beni lo explicó con una enumeración tan simple como demoledora, que deja poco margen para la evasiva:

  1. El DAO es una figura nacional.
  2. Es el jefe de los llamados a perseguir delincuentes y delinque.
  3. Es el máximo responsable de proteger a las mujeres de la violencia de género y la practica.
  4. Su elección y mantenimiento dependen del Gobierno central.

Traducido: el asunto no va solo de “un caso más”, sino de qué representa el cargo, qué simboliza que quien debe perseguir delitos esté en el foco, y qué responsabilidad política implica.

Cuando el cargo agrava el escándalo

El periodismo no solo pregunta: prioriza. Contextualiza. Pondera. Y distingue entre un hecho local y otro que compromete a una estructura estatal.

Por eso la clave de Beni es incómoda para quien pretende nivelarlo todo: el “mismo rasero” no es el “mismo impacto”. Un alto responsable nacional no es una pieza intercambiable. Su conducta (o lo que se le atribuya), su permanencia y la cadena de decisiones que lo sostienen afectan a la credibilidad de instituciones enteras.

Y eso, en términos informativos, no se arregla con una lista de preguntas estándar.

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“El periodista que no lo ve…”

La frase final fue lo que convirtió la réplica en un golpe político-mediático: si no ves la diferencia, el problema no es el caso; eres tú. No por falta de preguntas, sino por falta de comprensión del poder, de la escala institucional y de las responsabilidades que se derivan de un nombramiento dependiente del Ejecutivo.