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Marlaska es responsable político de lo sucedido con el DAO: no tiene escapatoria y debe dimitir

El DAO de la Policía Nacional, José Ángel González, y Fernando Grande-Marlaska

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Fernando Grande-Marlaska es probablemente el ministro de Sánchez que más ha decepcionado a los españoles. No el más odiado, que para eso tenemos a Puente o a Yolanda Díaz, pero sí el que más ha traicionado la confianza de millones de españoles que le admiraban como juez implacable contra ETA. De aquello no queda nada. Ahora tenemos un ministro achicharrado, cómplice de todos los abusos de Sánchez que se enfrenta a su última polémica sin asumir ninguna responsabilidad.

Resulta difícil pensar que no sabía nada de la presunta agresión del DAO de la Policía Nacional a una compañera. Pero aun dándole el beneficio de la duda, lo que es ineludible es su responsabilidad política. Porque 'J', como conocen en la Policía al DAO, era una apuesta personal de Marlaska. Tanto es así que le nombró Jefe Operativo aun sabiendo que años atrás tuvo un altercado en un prostíbulo, como desvelan los compañeros de 'The Objective'. 

¿Qué calaña personal tiene este individuo al que Marlaska confió el mando de la Policía Nacional? Un tipo que debe ser ejemplar era en realidad un cliente de prostíbulos al que, además, Marlaska mantuvo en el cargo contra viento y marea, cambiando la ley para que no tuviera que jubilarse con 65 años. Él lo llevó al cargo, él lo mantuvo, él lo elogió y defendió públicamente y, ahora que se conocen estos cargos de agresión a una compañera, debe irse con él. Más allá de lo que digan los tribunales y la responsabilidad penal de J, la responsabilidad política de Marlaska es clara y evidente.

No puede despacharla con la soberbia y altanería con la que se está comportando. Él tiene la culpa de que un tío como el tal J sea el jefe uniformado de la Policía Nacional. Él tiene la responsabilidad de haberlo puesto, mantenido y confiado en él, en un indeseable por lo que estamos viendo.

Este Gobierno se está cargando la credibilidad en las instituciones a marchas forzadas. Dos de los máximos responsables en la persecución del delito, el fiscal general y el jefe de la Policía Nacional, en vez de perseguirlo lo cometían. Y nadie asume ninguna responsabilidad, poco menos que Sánchez, Marlaska, Puente o el ministro de turno nos exigen que les pidamos perdón.

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