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La prepotencia de Javier Ruiz humillando a los trabajadores de TVE en directo: “Tenemos todos los días una puntualidad exquisita en el error”

Un sindicato de RTVE denuncia el comportamiento "inaceptable" de Javier Ruiz: "Esa prepotencia y desprecio no pueden normalizarse"

Javier Ruiz en un photocall de RTVE

Javier Ruiz en un photocall de RTVE

Luis Sordo
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Nueva escena de tensión en RTVE. Un fallo en una conexión en directo ha provocado este miércoles un momento incómodo en plató después de que Javier Ruiz, visiblemente molesto, reprendiera en antena y de malos modos al equipo técnico con una frase que ha corrido como la pólvora: “Tenemos todos los días una puntualidad exquisita en el error. ¡Hoy, otra vez!”.

El comentario, lanzado con gesto serio y tono agrio, dejó en evidencia el malestar del presentador ante un problema de realización que, según se pudo apreciar, impidió sacar adelante la conexión prevista en tiempo y forma. Lo que debía ser una transición rutinaria acabó convertido en un nuevo episodio de nervios y reproches en directo.

RTVE critica el comportamiento

A la polémica se ha sumado además la reacción de CCOO en RTVE, que ha difundido una carta abierta contra el comportamiento de Javier Ruiz tras el fallo en la conexión con Rosa Villacastín. El sindicato recuerda que en un programa en directo y de alta complejidad técnica pueden producirse incidencias, pero considera “lamentable e inaceptable” señalar al equipo en antena y reprocha al presentador un tono “desconsiderado y desproporcionado”. En ese escrito, CCOO afirma también que una actitud de “prepotencia y desprecio” hacia el trabajo colectivo “no puede normalizarse” y reclama que este tipo de incidencias se corrijan por cauces internos y profesionales.

Más polémicas en RTVE

El incidente ha vuelto a reabrir el debate sobre las formas en la televisión pública. Porque una cosa es exigir profesionalidad y otra muy distinta convertir cada contratiempo en un ajuste de cuentas en plena emisión. Y más cuando los fallos en directo, por definición, forman parte del oficio y suelen resolverse en cuestión de segundos.

La frase de Ruiz, que pretendía quizá expresar frustración por la reiteración de incidencias, ha sido interpretada por parte del personal como una salida de tono innecesaria. No tanto por el fondo —la queja— como por la forma: severa, cortante y con ese punto de superioridad que no ayuda precisamente a rebajar la tensión en un entorno ya de por sí exigente.

RTVE, mientras tanto, sigue lidiando con un problema que va más allá de un simple error de conexión: la imagen que proyectan sus principales rostros cuando las cosas se tuercen. En un medio público, pagado por todos, se espera rigor. Pero también templanza. Y, sobre todo, respeto a quienes hacen posible que cada programa salga adelante.

Lo ocurrido con Javier Ruiz no es un detalle menor ni una anécdota sin importancia. Es el síntoma de una forma de hacer televisión en la que algunos micrófonos pesan demasiado y algunas broncas se escuchan más de la cuenta.

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