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El kioskero de Podemos llama racista a Nacho Abad por preguntar por la regularización de inmigrantes

El encontronazo se vivió en En Boca de Todos, donde el periodista puso sobre la mesa por qué ese asunto no se ha debatido en el Congreso y Pablo Fernández salió por la tangente con el insulto de siempre.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, entrevistado por Nacho Abad en Cuatro tras las elecciones en Aragón.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, entrevistado por Nacho Abad en Cuatro tras las elecciones en Aragón.CUATRO

Luis Sordo
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Pablo Fernández, el ya incombustible kioskero de Podemos, volvió a retratarse en televisión con ese tono entre dogmático y pendenciero que tan bien resume la decadencia política de los morados. Esta vez fue en En Boca de Todos, cuando Nacho Abad le formuló una pregunta tan legítima como incómoda: por qué no se ha debatido en el Congreso la regularización de inmigrantes. La respuesta del dirigente podemita no fue ni una explicación, ni un argumento, ni un dato. Fue directamente llamar racista al periodista.

No lo hizo, claro, con la crudeza desnuda del insulto tabernario, sino con ese barniz hipócrita que tanto gusta en la nueva inquisición progre: “Creo que hay un poco de pregunta en tu racismo”. Traducido al castellano político de toda la vida: Pablo Fernández llamó racista a Nacho Abad por hacer una pregunta que no le convenía responder.

Cuando no hay argumentos, toca repartir etiquetas

La escena fue reveladora. Abad no hizo otra cosa que poner el foco sobre una cuestión política de primer orden: si la izquierda lleva tanto tiempo agitando la bandera de la regularización de inmigrantes, por qué ese debate no se ha abordado de verdad en el Congreso. Una pregunta incómoda, sí. Pero perfectamente pertinente. Precisamente por eso molestó.

Y ahí apareció el kioskero de Podemos con su manual de supervivencia habitual: no responder al fondo, retorcer la intención del interlocutor y lanzar la etiqueta infamante. Porque en Podemos ya ni se rebate ni se razona: se señala, se estigmatiza y se intenta liquidar al adversario con una descalificación moral.

El viejo truco del matón ideológico

Pablo Fernández no aclaró nada sobre la falta de debate parlamentario. No explicó si ha faltado voluntad política, si no dan los números o si el Gobierno prefiere esconder un asunto de alto voltaje electoral. Nada de eso. Optó por lo único que parece manejar con soltura: el dedito acusador y la superioridad moral de saldo.

Es el truco de siempre. Cuando no interesa contestar, se convierte la pregunta en sospechosa. Cuando no hay argumentos, se demoniza al que pregunta. Y así, el kioskero de Podemos pretendió despachar una cuestión política seria llamando racista a un periodista en directo.

Mucha pose y poca respuesta

Lo más llamativo del episodio no es siquiera el exabrupto encubierto de Fernández, sino lo que deja al descubierto: que Podemos sigue instalado en el teatro de la indignación permanente, donde todo se resuelve con gestos airados, frases de pancarta y acusaciones gruesas.

Pero la realidad es tozuda. La pregunta de Nacho Abad sigue en pie y continúa sin respuesta: por qué no se ha debatido en el Congreso la regularización de inmigrantes. Y cuanto más se refugia Pablo Fernández en el insulto ideológico, más evidente resulta que no tenía ninguna intención de contestarla.

Al final, el kioskero de Podemos hizo lo que mejor sabe hacer su partido cuando se siente acorralado: llamar racista al de enfrente y salir corriendo del debate.

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