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Ana Rosa Quintana hunde al Gobierno de Sánchez desde Ábalos hasta Óscar Puente: "Cuatro esquinitas tiene esta cama..."

La periodista dibuja un Ministerio de Transportes tomado por intereses ajenos y denuncia un Ejecutivo que “maneja la información” mientras da la espalda a los afectados

Ana Rosa Quintana en su editorial de este jueves

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Alba Molina López
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Ana Rosa Quintana ha lanzado un durísimo mensaje contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que sitúa en el centro de un escenario de “corrupción” y manipulación.

Con una imagen demoledora, ha retratado el entorno del Ministerio de Transportes como una “cama” ocupada por Koldo García, Santos Cerdán, Ábalos y Aldama, subrayando que este último se movía por el ministerio “como Pedro por su casa”, utilizando incluso el aparcamiento de autoridades y el ascensor reservado al ministro. Para la periodista, ese ascensor simboliza “la viva metáfora de la corrupción”, un lugar donde coincidían “corruptos y corruptores”.

Quintana ha cargado directamente contra José Luis Ábalos, asegurando que ni siquiera acudía al ministerio mientras otras personas operaban desde su despacho, y ha denunciado la creación de un “bulómetro”, por parte de Óscar Puente, financiado con dinero público para desacreditar informaciones incómodas. A su juicio, el Gobierno “maneja la información como mercancía” e impone una “realidad paralela” para tapar lo que considera hechos evidentes.

Pero el golpe más duro ha llegado al abordar la gestión de las víctimas. La periodista ha denunciado una “polarización” intolerable, señalando que mientras algunas, como las de la DANA, fueron recibidas en el Congreso, las de Adamuz quedaron fuera, ignoradas por el Ejecutivo, con 46 sillas vacías como imagen del abandono. En este contexto, ha acusado al ministro Óscar Puente de “enchufar el ventilador de bulos” para desviar responsabilidades.

Ana Rosa ha rematado su intervención recordando que, según las víctimas, en Adamuz no hubo un fallo puntual, sino una negligencia: una vía dañada el día anterior sin sistema de alerta, maquinaria fuera de servicio y retirada de pruebas sin permiso judicial. Frente a ello, ha hecho suyo el clamor de los afectados: “solo queremos verdad, justicia y garantías”, en un relato que dibuja a un Gobierno acorralado por sus propias contradicciones.

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