Atresmedia se venga y La Sexta ‘humilla’ con su audiencia a TVE
El cómico logra el mejor estreno de la segunda cadena de Atresmedia en 6 años, arrollando a La 1 y a su amiga Henar Álvarez y Al cielo con ella

Marc Giró recibe un Premio Iris 2026.
El tablero televisivo cambia más rápido de lo que a veces las cadenas están dispuestas a reconocer. Y cuando lo hace, no avisa: arrasa. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con el salto de Marc Giró a La Sexta, convertido en cuestión de horas en algo más que un simple estreno exitoso: en un golpe directo a su antigua casa, RTVE.
Porque los datos no dejan demasiado margen para la interpretación. Cara al show, el nuevo formato del presentador catalán, debutó con 727.000 espectadores y un 8,5% de cuota, convirtiéndose en el mejor estreno de la cadena en 6 años y, lo que es más significativo, imponiéndose en su franja a la oferta de la televisión pública.
El programa, emitido en pleno prime time en la segunda cadena de Atresmedia —martes a las 23:00—, llegó con una propuesta reconocible pero afinada: humor, entrevistas, crítica social y un tono abiertamente irreverente que ya había funcionado en su etapa anterior. Pero esta vez, fuera del corsé de la televisión pública, el resultado ha sido otro. Más directo. Más libre. Y, sobre todo, más competitivo.
El contraste con RTVE resulta inevitable. Mientras Giró consolidaba su aterrizaje en La Sexta, su antigua cadena volvía a quedarse por detrás en un terreno que hasta hace poco consideraba propio. El duelo directo con formatos de la pública — Al cielo con ella— se resolvió en favor del presentador catalán, pero con un valor simbólico mucho mayor: él, que había crecido en TVE, superaba a sus ex compañeros en su primer asalto.
Cara al show no rompe con el pasado de Giró; lo perfecciona. Mantiene la estructura de late show con monólogo inicial, entrevistas a figuras de primer nivel y colaboraciones fijas —Yolanda Ramos, Pepe Colubi o Nacho Duato—, pero añade un ritmo más ágil y una producción claramente pensada para el prime time comercial.
En otras palabras: lo que en RTVE era un experimento con identidad, en Atresmedia se convierte en un producto competitivo.
La lista de invitados del estreno refuerza esa apuesta: Estopa, Jordi Évole, Eduardo Casanova y la actuación musical de Chiara Oliver. Nombres reconocibles, transversales, diseñados para atraer público más allá del nicho habitual del late night. Y eso se nota en el resultado.
Pero el dato más revelador no está solo en la audiencia, sino en lo que representa. Marc Giró no era un fichaje cualquiera para RTVE. Su Late Xou había logrado algo poco habitual en la televisión pública: generar conversación, identidad y una audiencia fiel dentro de un género complicado. Su salida no fue un relevo más; fue una pérdida estratégica.
Ahora, con este estreno, esa pérdida se mide en cifras.
Porque mientras La Sexta presume de haber firmado el mejor debut en años, RTVE sigue encadenando dificultades para consolidar formatos propios en el entretenimiento. Programas que nacen con ambición pero que no terminan de asentarse, audiencias que fluctúan sin estabilidad y una sensación cada vez más extendida de falta de rumbo en determinados contenidos.
En ese contexto, el éxito de Giró adquiere una dimensión incómoda. No solo funciona fuera: funciona mejor.
Al final, lo que deja este estreno no es solo una victoria de La Sexta. Es, sobre todo, una comparación. Por un lado la buena gestión, por el otro la de José Pablo López.