El fracaso de Broncano abre una guerra interna en TVE: La Revuelta camino de La 2
El programa de Pedro Sánchez, y que han promocionado hasta varios ministros, se hunde sin solución desplomándose por primera vez por debajo de los dígitos. Rumores de “denigrarlo” a la segunda cadena

David Broncano, en el Masters Series Madrid 2026.
Abril no ha dejado margen para la interpretación, y lo que durante meses se había sostenido como una apuesta estratégica empieza a mostrar señales evidentes de desgaste, esta vez sin que los datos acompañen el relato que desde La 1 se había intentado construir en torno al access prime time.
La Revuelta ha firmado su peor resultado desde su llegada a la cadena pública, cerrando el mes en un 10% de cuota, pero con un matiz especialmente significativo: por primera vez se mueve peligrosamente en el terreno del un solo dígito, una frontera que en términos televisivos marca la diferencia entre competir o quedar fuera de juego. A ello se suma otro dato difícil de sostener, ya que el programa de David Broncano se sitúa casi dos puntos por debajo de la media de la cadena, consolidando así la percepción de que ha pasado de ser una apuesta llamada a liderar la noche a convertirse en un lastre que condiciona todo lo que viene después.
El problema, en este contexto, no reside únicamente en el dato aislado, sino en el efecto arrastre que provoca dentro de la parrilla, porque el access prime time no funciona como un compartimento estanco, sino como la puerta de entrada a toda la noche televisiva; cuando ese punto de partida falla, lo hace también el rendimiento de los contenidos posteriores. Series, estrenos y formatos de entretenimiento quedan así expuestos a un arranque debilitado que dificulta cualquier intento de remontada, generando una dinámica en la que las apuestas de invierno y primavera han terminado por diluirse sin encontrar estabilidad.
El contraste con El Hormiguero resulta, en este escenario, especialmente revelador, ya que el formato de Pablo Motos no solo mantiene el liderazgo, sino que lo amplía con un 13,5% de cuota, consolidándose como el programa más visto de toda la televisión y estableciendo una distancia de +3,5 puntos sobre La Revuelta, una brecha que ya no admite interpretaciones coyunturales, sino que refleja una diferencia estructural entre ambos modelos.
En medio de este desequilibrio emerge con más fuerza la decisión que ahora empieza a ser cuestionada dentro de la propia RTVE: la renovación de Broncano. Un movimiento que nunca se leyó exclusivamente en clave televisiva, sino también como una maniobra de carácter estratégico, orientada a blindar su continuidad ante un eventual cambio de Gobierno y a garantizar una determinada línea en el access de la pública. La intención era clara, convertir La Revuelta en uno de los pilares del nuevo prime time de La 1; sin embargo, los resultados actuales sitúan esa apuesta en una posición mucho más frágil de lo previsto.
Según han asegurado a ESdiario fuentes del Consejo, comienza a instalarse un runrún en la dirección de RTVE que, aunque todavía no se traduce en decisiones formales, sí apunta a una posible reubicación del presentador en La 2. Este movimiento implicaría, en la práctica, devolverle a un formato más cercano al que desarrollaba en plataformas como Movistar Plus con La Resistencia, es decir, un espacio de menor exposición, más orientado a un público de nicho y con una presión de audiencia considerablemente menor.
Eso sí, con un contrato blindado en RTVE y que se mantendría incluso con un hipotético cambio de Gobierno con PP y Vox al frente. Pedro Sánchez, con su brazo ejecutor en el ente, José Pablo López, así lo ha dispuesto.
El simple hecho de que esta opción se contemple evidencia hasta qué punto la situación ha cambiado en pocas semanas, ya que supondría reconocer que el salto a una cadena generalista no ha consolidado el formato y, sobre todo, que su rendimiento está afectando de manera directa al conjunto de la parrilla. Abril ha sido especialmente revelador en ese sentido, puesto que, a pesar de tratarse de un mes cargado de estrenos y de intentos claros por reactivar la programación, ninguno de esos movimientos ha logrado asentarse en un contexto marcado por un inicio de noche débil.
Frente a ello, Antena 3 construye un modelo opuesto, donde El Hormiguero actúa como motor y facilita el arrastre del resto de contenidos, consolidando un bloque sólido que explica en gran medida la distancia creciente entre ambas cadenas. La diferencia, por tanto, no se encuentra únicamente en los programas, sino en la capacidad de sostener la noche televisiva con una estructura que funcione de principio a fin.
En este punto, la cuestión ya no es si La Revuelta puede remontar, sino cuánto tiempo puede permitirse RTVE mantener una apuesta que, lejos de impulsar su prime time, está contribuyendo a debilitarlo y a comprometer el rendimiento de toda su programación nocturna.