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Jiménez Losantos a risas: llama “putiloco” a Ábalos y le diagnostica “enamorado de la moda puteril”

Un martes por la mañana cualquiera en Es la Mañana de Federico se convirtió, una vez más, en el momento del día. El locutor más libre de la radio española cargó con munición gruesa contra José Luis Ábalos y no dejó títere con cabeza.

Federico Jiménez Losantos durante su programa en esRadio.

Federico Jiménez Losantos durante su programa en esRadio.esRadio

Luis Sordo
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Sin anestesia y con su habitual desparpajo, Jiménez Losantos soltó ante miles de oyentes una de esas frases que ya forman parte del folclore radiofónico: “putiloco”. Y remató la faena afirmando que el exministro de Transportes está “enamorado de la moda puteril”. Ni filtros, ni paños calientes, ni eufemismos. Federico puro.

El dardo llegaba en medio de los últimos escándalos y vaivenes políticos que rodean a Ábalos, ese personaje que pasó de ser hombre fuerte de Sánchez a protagonista recurrente de sainetes, peleas internas y revelaciones incómodas. Mientras unos intentan guardar las formas institucionales y otros miden cada palabra por miedo al qué dirán, Federico abre el micro y dice lo que muchos piensan pero nadie se atreve a verbalizar con semejante crudeza.

Dentro de la gravedad del asunto, risas garantizadas

Porque esa es la clave del fenómeno Federico: en un país donde la política se ha convertido en un circo de corrección obligatoria y frases prefabricadas, aparece él para recordarnos que todavía queda alguien capaz de llamar a las cosas por su nombre, aunque duela, aunque escueza o aunque provoque urticaria en los progres de salón.

“Si Federico no existiera, habría que inventarlo”, sentencia más de un oyente cada mañana. Y es verdad. En tiempos de periodismo edulcorado, tertulianos domesticados y políticos blindados por sus partidos, la radio de Jiménez Losantos funciona como válvula de escape. Un espacio donde todavía se puede reír, criticar con saña y, sobre todo, decir verdades como puños sin pedir perdón después.

Ábalos, mientras tanto, acumula capítulos en su particular serie negra: de los contratos, las maletas, los amigos empresarios y ahora los adjetivos que ya nadie podrá borrar de la hemeroteca radiofónica. 

“Putiloco” y “moda puteril” ya forman parte del imaginario colectivo gracias a Federico. Y lo más probable es que, lejos de ofenderse, más de uno en Ferraz esté conteniendo la carcajada.

Porque al final, en esta España de sainete permanente, solo nos queda eso: reírnos de lo que duele. Y mientras haya un Federico al micrófono, las mañanas de radio seguirán siendo impredecibles, divertidas y, sobre todo, libres.

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