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Ketty Garat acusa a Santos Cerdán de traición: “Me prometió que no me desmentiría mientras instigaba una cacería contra mí”

La periodista, autora de Todos los hombres de Sánchez, relata en En Libertad cómo el exnúmero tres del PSOE habría utilizado sus “satélites mediáticos” para desacreditar una investigación que, según ella, él mismo ayudó a alimentar

Santos Cerdán y Ketty Garat

Santos Cerdán y Ketty Garat

Luis Sordo
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La periodista Ketty Garat ha vuelto a poner contra las cuerdas a uno de los nombres clave del sanchismo: Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE y durante años hombre fuerte de Pedro Sánchez en Ferraz. En su intervención en el programa En Libertad, Garat lanzó una acusación directa contra el dirigente socialista, al que atribuye una doble actuación: por un lado, prometerle que no saldría a desmentir sus informaciones; por otro, impulsar una ofensiva para desacreditarla públicamente.

“Mientras a mí me decía: ‘Te prometo que no te voy a desmentir’, instiga desde el poder político, utilizando a sus satélites mediáticos, una cacería para desacreditar el trabajo periodístico que estábamos haciendo”, sostuvo la periodista, según el testimonio difundido en redes y recogido en el debate político de los últimos días.

Garat, autora de Todos los hombres de Sánchez y adjunta a la Dirección de The Objective, ha centrado buena parte de su trabajo en la investigación de Moncloa, Ferraz y el entorno político de Pedro Sánchez.

La “caída del guindo” de Ketty Garat

La periodista explicó que su percepción de lo ocurrido cambió con el paso del tiempo y tras años de investigación. “Me ha engañado como a una china”, llegó a afirmar, en referencia a la confianza que depositó inicialmente en determinadas fuentes del entorno socialista.

Según su relato, Cerdán no solo habría conocido parte de las informaciones que después se publicaron, sino que habría mantenido con ella una relación de aparente colaboración mientras, siempre según la versión de Garat, se activaba en paralelo una campaña política y mediática para desautorizar su trabajo.

El reproche de fondo es demoledor: Garat acusa al antiguo número tres del PSOE de haber utilizado la maquinaria del poder para protegerse, desplazar responsabilidades y convertir a los periodistas que investigaban el caso en objetivo de una operación de desgaste.

Cerdán, Ábalos y la sombra de Ferraz

El episodio se enmarca en el contexto de las informaciones sobre la caída de José Luis Ábalos y las derivadas políticas y judiciales del llamado caso Koldo. The Objective publicó el 27 de abril de 2026 una pieza firmada por Garat en la que señalaba a Cerdán como pieza clave en la operación interna vinculada a la defenestración de Ábalos y a la posterior estrategia de contención en Ferraz.

En esa información se recogía, además, un mensaje atribuido a Cerdán en el que afirmaba: “Yo me comprometí en no salir y dejarte mal y nadie está saliendo”. Para Garat, ese compromiso privado contrasta con lo que ella denuncia ahora como una campaña pública de descrédito contra su investigación.

La acusación tiene una carga política evidente: no se trata solo de una disputa entre una periodista y una fuente, sino de una denuncia sobre la forma en la que, según Garat, determinados resortes del poder habrían sido utilizados para marcar, aislar y erosionar a quienes estaban investigando asuntos incómodos para el PSOE.

Una denuncia que golpea al sanchismo

Las palabras de Garat llegan en un momento especialmente delicado para el socialismo, con el caso Ábalos y sus derivadas aún pesando sobre el debate público. En febrero de 2026, Cerdán declaró como testigo en una causa relacionada con Leire Díez y negó que esta actuara por encargo suyo o que fuese su “mano derecha”, según informó El País.

La periodista, sin embargo, coloca ahora el foco en una cuestión distinta: el supuesto uso de entornos mediáticos afines para fabricar un relato contra quienes publicaban informaciones comprometedoras. “Cacería”, “satélites mediáticos” y “desacreditar” son las palabras que Garat ha elegido para describir lo que, a su juicio, fue una operación política de manual.

La pregunta incómoda

El caso deja una pregunta que incomoda a Moncloa y a Ferraz: ¿hasta dónde llega la capacidad del poder para condicionar el relato público cuando una investigación periodística amenaza con abrir grietas en el corazón del partido?

Ketty Garat ha decidido contar su versión sin edulcorantes. Y lo ha hecho señalando directamente a Santos Cerdán, uno de los nombres que durante años manejó resortes esenciales dentro del PSOE de Sánchez. Su denuncia no prueba por sí sola una operación organizada, pero sí añade un nuevo capítulo a la larga lista de episodios que han situado bajo sospecha la relación entre poder político, medios afines y control del relato.

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