crisis del hantavirus

Escándalo en Cuatro: el director de Salud Pública de Mónica García pierde los papeles e insulta a Risto Mejide tras ser despedido: "Hijo de put@"

Pedro Gullón, alto cargo del Ministerio de Sanidad, reaccionó con un golpe en la mesa y un grave exabrupto después de que el presentador cortara la entrevista por negarse a responder sobre los protocolos del operativo del MV Hondius

El Director de Salud Pública en 'Todo Es Mentira'Mediaset

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Nuevo incendio político y mediático para el Ministerio de Sanidad de Mónica García. Pedro Gullón Tosio, director general de Salud Pública y Equidad en Salud, ha protagonizado una escena impropia de un alto cargo del Gobierno durante su paso por Todo es mentira, el programa de Cuatro presentado por Risto Mejide. El espacio mostró después de la entrevista la “explosiva reacción” de Gullón, a quien Mejide había cortado la conexión tras negarse a contestar a una de sus preguntas.

El episodio se produjo en pleno debate por el operativo desplegado en torno al crucero MV Hondius y el brote de hantavirus. El programa analizaba unas imágenes en las que, según Cuatro, se veía a un técnico de Sanidad bajarse sin EPI ni mascarilla durante el traslado de pasajeros. Gullón defendió que las medidas estaban “muy por encima del riesgo” y calificó esas imágenes como “meras anécdotas” que no alteraban la seguridad del proceso.

Risto corta la entrevista: “No es un mitin”

La tensión subió cuando Mejide insistió en si el sanitario pudo haberse retirado la protección en otros momentos. Gullón zanjó la cuestión: “No voy a entrar en responder eso”. Fue entonces cuando el presentador dio por finalizada la conversación y lanzó un aviso a los representantes públicos que acuden a su plató: quien no responda a las preguntas, no seguirá en el programa.

Pero lo más grave llegó después. Según recoge Libertad Digital sobre las imágenes difundidas por el programa, Gullón se quitó los cascos, golpeó la mesa y exclamó “hijo de puta”, en una reacción que Risto mostró a la audiencia bajo la frase: “Para que conozcáis a Pedro Gullón”.

Un alto cargo de Sanidad nombrado por Mónica García

Pedro Gullón no es un tertuliano ni un asesor de segunda fila. Es el director general de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, cargo para el que fue nombrado en enero de 2024 a propuesta de la ministra Mónica García, según consta en el BOE.

El propio Ministerio destaca en su perfil oficial que Gullón es médico, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, con máster y doctorado en epidemiología y salud pública. También subraya que su dirección general tiene competencias en sanidad exterior, vigilancia en salud pública, prevención de enfermedades, sanidad ambiental y calidad del sistema sanitario.

Precisamente por eso, el episodio resulta más difícil de justificar. No se trata de una salida de tono privada sin trascendencia. Se trata de la reacción de un representante público en mitad de una crisis sanitaria que exige templanza, transparencia y capacidad para responder preguntas incómodas.

El silencio de Sanidad agrava la polémica

La escena ha corrido como la pólvora en redes sociales, donde numerosos usuarios han pedido explicaciones e incluso la dimisión del alto cargo. El tuit de Emilio Montilla, que difundió el momento señalando el “ataque de ira” del director general, resume el malestar de quienes consideran intolerable que un responsable público responda así tras una entrevista televisiva.

El fondo de la cuestión va mucho más allá del rifirrafe con Risto Mejide. La pregunta es si el Ministerio de Sanidad considera aceptable que uno de sus principales responsables de salud pública pierda los nervios de esa manera cuando se le pide explicar un protocolo sanitario.

Porque un director general puede discrepar de una pregunta, matizar una información o defender la actuación de su departamento. Lo que no puede hacer es convertir una entrevista incómoda en un espectáculo bochornoso.

¿Habrá consecuencias?

Mónica García tiene ahora un problema encima de la mesa. Puede mirar hacia otro lado y confiar en que el ruido pase, o puede exigir a su alto cargo una explicación pública. Lo ocurrido no es una anécdota televisiva: es una muestra preocupante del tono con el que algunos responsables institucionales parecen afrontar la fiscalización periodística.

Los ciudadanos no pagan sueldos públicos para recibir soberbia, evasivas o exabruptos. Pagan para recibir explicaciones, especialmente cuando se habla de salud pública, protocolos de seguridad y crisis sanitarias.

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La pelota está en el tejado de Sanidad. O hay disculpas y responsabilidades, o el mensaje será demoledor: en el Gobierno de Pedro Sánchez, incluso insultar tras una entrevista puede salir gratis.