ESdiario

Sarah Santaolalla reduce las joyas de Zapatero a “baratijas de playa” y desata otra tormenta en RTVE

La tertuliana de Malas Lenguas resta importancia a las 103 piezas intervenidas al expresidente socialista, tasadas en más de un millón de euros, mientras la Justicia investiga su procedencia en el caso Plus Ultra

Sarah Santaolalla en Malas Lenguas

Sarah Santaolalla en Malas Lenguas

Luis Sordo
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La televisión pública volvió a convertirse en refugio dialéctico del socialismo en plena tormenta judicial. Esta vez, con Sarah Santaolalla como protagonista y con José Luis Rodríguez Zapatero en el centro de una polémica que no deja de crecer: las joyas intervenidas en la caja fuerte del expresidente en el marco del caso Plus Ultra.

Durante una nueva entrega de Malas Lenguas, el programa de RTVE que se ha instalado ya como uno de los altavoces más combativos contra la derecha, la tertuliana salió al paso del escándalo con una frase que ha encendido las redes: las joyas de Zapatero, según su tono irónico, no pasarían de ser poco menos que “baratijas de playa”.

El problema para Santaolalla es que esas supuestas “baratijas” no estaban precisamente en un mercadillo costero, sino en una caja fuerte. Y tampoco hablamos de cuatro abalorios sin valor sentimental ni económico, sino de más de un centenar de piezas intervenidas por la UDEF y cuya tasación judicial, según las informaciones conocidas, supera ampliamente el millón de euros.

Una caja fuerte incómoda para el relato socialista

La escena resulta difícil de blanquear. Joyas, relojes, collares, piedras preciosas y piezas de alto valor aparecieron en el despacho del expresidente socialista en plena investigación del caso Plus Ultra, una causa que analiza presuntas irregularidades y posibles influencias en torno al rescate de la aerolínea.

La defensa del entorno de Zapatero ha intentado rebajar el impacto apuntando a herencias familiares y regalos acumulados durante años. Una explicación que deberá ser acreditada ante la Justicia, que investiga el origen, la autenticidad, el valor y la posible relación de esas piezas con los hechos bajo sospecha.

Pero mientras los investigadores hacen su trabajo, determinados altavoces mediáticos parecen empeñados en hacer el suyo: quitar hierro, envolver el escándalo en bromas y convertir un hallazgo judicialmente relevante en una anécdota doméstica.

Santaolalla, de nuevo al rescate

En ese contexto se entiende la intervención de Santaolalla. “Yo no sé, Gonzalo, pero en fin, si fueran joyas de baratillo porque las mete en una caja fuerte…”, vino a comentar en el intercambio emitido y difundido después en redes, en presencia de Gonzalo Miró.

La frase pretendía sonar ingeniosa, pero terminó alimentando justo lo contrario: la sensación de que en RTVE hay tertulianos siempre dispuestos a encontrar una explicación amable cuando el señalado pertenece al PSOE o a su universo político.

El doble rasero vuelve a RTVE

La polémica ha reabierto además el debate sobre el papel de la televisión pública. Si el protagonista de una caja fuerte llena de joyas fuera un dirigente de la derecha, cuesta imaginar a los mismos tertulianos hablando de “baratijas” con tanta ligereza. Habría especiales, editoriales inflamados, mesas de análisis y horas de sospecha televisada.

Con Zapatero, en cambio, aparece la ironía compasiva. La risa cómplice. La coartada sentimental. El “no será para tanto”. Y esa doble vara de medir es precisamente la que indigna a muchos espectadores que se preguntan por qué RTVE actúa con el mazo en unos casos y con algodón en otros.

tracking