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La Sexta disfraza de “joven cualquiera” a una activista sanchista para cargar contra Madrid por la vivienda

La cadena presentó como testimonio espontáneo a una joven vinculada al entorno socialista que acabó insinuando la okupación como salida al problema del alquiler

La Sexta Xplica

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Luis Sordo
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La Sexta volvió a tirar de uno de sus recursos más reconocibles: presentar como voz neutral de la calle a perfiles ideológicamente alineados con la izquierda para reforzar su relato político. Esta vez, el escenario fue el debate sobre la vivienda y la protagonista, una joven identificada como María, presentada en pantalla como una ciudadana más, supuestamente desesperada por los precios del alquiler en el centro de Madrid.

No es la primera vez que ocurre. Una semana más, la cadena de Atresmedia vuelve a quedar en entredicho después de que ESdiario contara hace solo unos días otro caso llamativo: el de una supuesta pensionista utilizada en televisión para cargar contra Rajoy y ensalzar las políticas de Sánchez, pese a que la propia hemeroteca de La Sexta la había mostrado anteriormente como camarera de piso, portavoz de Las Kellys y rostro recurrente en debates sociales. Ahora, el patrón parece repetirse: testimonios aparentemente anónimos que encajan demasiado bien en el relato político de la cadena.

El problema no fue solo el testimonio. Fue, sobre todo, lo que vino después. En redes sociales, varios usuarios señalaron rápidamente que la invitada no era exactamente una “joven cualquiera”, sino una activista próxima al sanchismo y al entorno socialista. El perfil @eldisidenteOK ironizó con la puesta en escena y denunció lo que considera una nueva operación de maquillaje televisivo: vender militancia como espontaneidad.

Una voz “anónima” con perfil político

En el fragmento difundido, María aparece en plató relatando sus dificultades para encontrar una vivienda asequible en Madrid. Hasta ahí, nada extraño. La crisis del alquiler golpea de lleno a miles de jóvenes, especialmente en las grandes capitales. Lo llamativo es que La Sexta omitiera cualquier referencia al perfil político de la invitada, pese a que en redes se la vincula con el entorno socialista y con otras figuras habituales del activismo sanchista.

La crítica no va dirigida a que una militante o simpatizante política pueda hablar de vivienda. Tiene todo el derecho a hacerlo. La cuestión es otra: si una cadena utiliza a una persona con un perfil ideológico marcado para construir un relato contra “la derecha”, el espectador merece saberlo. Lo contrario es convertir un testimonio político en una supuesta voz neutral de la calle.

Y ahí es donde La Sexta vuelve a quedar retratada.

La amenaza de la okupación en televisión

Pero el momento más polémico llegó cuando la joven deslizó una frase que ha provocado indignación: si no encontraba solución, insinuó la posibilidad de acabar como okupa. Una declaración especialmente delicada en un país donde miles de propietarios denuncian indefensión ante la ocupación ilegal, la inseguridad jurídica y los impagos.

Que una televisión normalice, aunque sea de forma indirecta, ese tipo de mensajes resulta especialmente grave. Más aún cuando el debate se plantea siempre en la misma dirección: culpa del mercado, culpa del propietario, culpa de Madrid, culpa de la derecha. Todo menos mirar hacia las políticas aplicadas durante años por el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios.

Porque la pregunta es evidente: si la vivienda es hoy uno de los grandes dramas sociales de España, ¿qué responsabilidad tiene el Ejecutivo que lleva casi ocho años gobernando?

El relato de siempre: Madrid culpable, Sánchez ausente

La operación comunicativa encaja en un patrón ya conocido. La Sexta coloca el foco sobre Madrid, sobre los gobiernos autonómicos y municipales del PP, sobre los caseros y sobre la “especulación”. Sin embargo, apenas se detiene en el fracaso de las políticas estatales de vivienda, en la inseguridad jurídica, en la falta de oferta, en la burocracia, en la presión fiscal o en los efectos de determinadas regulaciones que han terminado espantando a muchos propietarios del mercado del alquiler.

El resultado es perverso: se presenta al propietario como enemigo, se disculpa al okupa como víctima del sistema y se oculta que el Gobierno central ha sido incapaz de ofrecer soluciones reales a los jóvenes.

Mientras tanto, la vivienda sigue disparada, los salarios no acompañan y la emancipación se retrasa. Pero en lugar de abordar el problema con seriedad, parte de la izquierda mediática prefiere convertirlo en un arma arrojadiza contra la Comunidad de Madrid.

Periodismo militante disfrazado de calle

El caso de María ha generado una oleada de críticas porque resume una vieja acusación contra La Sexta: seleccionar perfiles ideológicamente afines, presentarlos como ciudadanos anónimos y utilizarlos para apuntalar una tesis previa. No se trata de informar, sino de fabricar una escena.

El espectador ve a una joven con problemas para alquilar. Lo que no se le cuenta, según denuncian en redes, es que esa joven tendría vínculos políticos claros con el sanchismo. Y esa omisión no es menor: cambia por completo la percepción del mensaje.

La vivienda merece un debate serio. Lo que no merece es ser utilizada como decorado para una nueva pieza de propaganda contra Madrid y contra la derecha. Menos aún si se introduce la okupación como una especie de salida comprensible ante la falta de alternativas.

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