ESdiario

televisión española

La TVE de Pedro Sánchez cambia la parrilla para emitir ‘Grandes Maricas y bolleras’

La cadena pública sigue su alocada política de cambios y cancelaciones. Ahora afecta La 2 y con evidente intencionalidad política

Bob Pop, de claro sesgo político, interviene en el programa.

Bob Pop, de claro sesgo político, interviene en el programa.RTVE

David Lozano
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La parrilla de La 2 vuelve a cambiar y, con ella, se reactiva una discusión que nunca termina de apagarse: qué papel debe jugar la televisión pública en un ecosistema audiovisual cada vez más fragmentado. El último ajuste en la programación introduce movimientos significativos en la franja de TVE del miércoles y afecta a uno de los espacios que más conversación ha generado en los últimos meses.

Televisión Española ha modificado su oferta en La 2 con un nuevo reajuste de contenidos que afecta directamente a la estructura habitual de la cadena en horario de tarde y noche. En esta reorganización, se incluye el espacio Grandes Maricas y bolleras de la historia vinculado a la línea cultural y de autor que RTVE ha impulsado en La 2, así como la presencia de contenidos asociados a figuras como Rodrigo Cuevas, dentro de la estrategia de refuerzo de programación diversa y cultural.

La decisión se enmarca en una etapa de cambios constantes compulsivos en RTVE bajo la presidencia del Gobierno de Pedro Sánchez, en la que la cadena pública (presidida a su vez por el emisario de La Moncloa, José Pablo López)  lo justifican asegurando que han ido alternando entre grandes apuestas de entretenimiento, formatos culturales y ajustes de parrilla que responden tanto a criterios de audiencia como a eventos puntuales o estrategias de posicionamiento de marca.

No es la primera vez que La 2 vive una reconfiguración de este tipo. En los últimos meses, la cadena ha encadenado múltiples cambios de programación, desde ajustes en el horario de espacios como Malas lenguas hasta la reubicación o cancelación puntual de programas como Sukha, en función de acontecimientos deportivos o decisiones estratégicas de la corporación pública, dicho de otra forma: esconden sonados fracasos de audiencia.

Este patrón de modificaciones alimenta una sensación creciente de inestabilidad en la parrilla, especialmente en una cadena que tradicionalmente se ha asociado a la estabilidad, la cultura y la programación de servicio público. Sin embargo, la tendencia actual parece apuntar hacia una televisión más flexible, donde el directo, la actualidad y la adaptación inmediata al contexto marcan el ritmo de la emisión.

El caso concreto de La 2 de TVE es especialmente significativo porque se encuentra en un proceso de redefinición de identidad. Por un lado, mantiene sus pilares clásicos —cine, documentales, divulgación— y por otro incorpora contenidos que buscan conectar con nuevas audiencias y generar conversación social, incluso a costa de romper la continuidad habitual de la parrilla.

En este equilibrio inestable entre cultura y estrategia televisiva, cada cambio de programación adquiere una dimensión política inevitable. No solo se analiza qué se emite, sino también cuándo, cómo y con qué intención. Y es ahí donde decisiones como la actual reordenación de contenidos en La 2 se leen más allá del plano estrictamente televisivo.

La televisión pública, en este contexto, vuelve a situarse en el centro del debate: entre quienes defienden una mayor apertura a formatos contemporáneos y quienes consideran que este tipo de movimientos alejan a RTVE de su misión original.

Lo que parece evidente es que La 2 ya no es la cadena estática de hace una década. Es un espacio en transformación constante, donde la programación deja de ser un esquema fijo para convertirse en una estructura en movimiento permanente. Y en esa mutación continua, cada cambio —por pequeño que parezca— termina siendo un síntoma de algo más profundo.

tracking