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Pánico en TVE: copia de 'llaves sensibles' y blindaje ante un sabotaje a Pedro Sánchez
Las instalaciones de Radio Televisión Española(RTVE) parece que ahora no son seguras. La cadena pública detecta “riesgo elevado” y se pone manos a la obra ante la supuesta amenaza
Sede de RTVE Torrespaña, en Madrid.
RTVE ha encendido las alarmas ante el riesgo de que sus instalaciones críticas puedan ser objeto de accesos no autorizados, robos o sabotajes. La Corporación ha decidido reforzar los sistemas de seguridad en espacios especialmente sensibles de Prado del Rey, Torrespaña, el Instituto RTVE y distintos centros territoriales después de detectar vulnerabilidades que afectan directamente a la protección de sus infraestructuras técnicas. Una situación que adquiere una dimensión especialmente delicada cuando se trata de una empresa pública cuya misión fundamental es garantizar la continuidad de las emisiones.
El problema detectado no es menor. Según publica El Confidencial Digital, existen dependencias donde todavía se utilizan llaves físicas y no hay un sistema centralizado que permita controlar de forma exhaustiva quién entra, cuándo lo hace y con qué autorización. La propia RTVE considera que existe un nivel elevado de riesgo de acceso no controlado, debido, entre otras circunstancias, a la posibilidad de que haya copias de llaves que escapen al control de los responsables.
Así, TVE ha puesto en marcha un plan para sustituir las cerraduras tradicionales por sistemas electrónicos de control de accesos en las zonas que albergan equipos críticos. La finalidad es reforzar la protección física y permitir una trazabilidad individualizada de las entradas, además de contar con registros auditables. El propio diagnóstico interno contempla escenarios como robos, sabotajes y accesos no autorizados a sistemas de información, con la posibilidad de pérdida de servicios o incluso intrusiones físicas o cibernéticas.
Pero el asunto tiene una derivada que preocupa especialmente dentro de la propia Corporación. Fuentes de trabajadores consultadas por ESdiario explican que el temor va más allá del simple robo de material o de un ataque contra los sistemas informáticos. Entre los escenarios que inquietan aparece la posibilidad de que un sabotaje termine provocando un corte de emisiones o interfiriendo en la señal precisamente cuando RTVE esté retransmitiendo un acontecimiento de máxima importancia.
Y existe todavía un supuesto que genera especial inquietud: que alguien consiga introducir mensajes ajenos a la programación prevista, especialmente en un momento de gran audiencia. En el contexto de la enorme polarización política que vive España, los trabajadores temen que una vulnerabilidad de este tipo pudiera ser utilizada para lanzar mensajes contra Pedro Sánchez o contra cualquier otro actor político aprovechando una emisión de máxima repercusión.
No significa que exista constancia de que alguien esté preparando una acción de estas características. Tampoco que RTVE haya identificado un plan concreto contra sus emisiones. Se trata, según estas fuentes, de un temor asociado a las vulnerabilidades detectadas y a las consecuencias que podría tener que una persona no autorizada accediera a instalaciones desde las que se controla parte de la infraestructura audiovisual de la Corporación.
La preocupación adquiere mayor relevancia porque RTVE no es una televisión privada cualquiera. Sus centros técnicos sostienen buena parte de las emisiones de la radio y la televisión públicas y, en determinadas circunstancias, desempeñan un papel esencial en la comunicación de acontecimientos de máxima trascendencia nacional.
De ahí que la dirección haya decidido actuar. Los nuevos controles electrónicos permitirán identificar individualmente a las personas autorizadas, registrar los accesos y disponer de evidencias para posteriores auditorías. Las medidas afectarán a dependencias críticas de Prado del Rey, Torrespaña, el Centro de Procesamiento de Datos del Instituto RTVE y distintos centros territoriales.
El problema, por tanto, ya no es una cuestión menor de seguridad interna. RTVE admite que existían agujeros que podían permitir accesos no autorizados a espacios críticos y ha decidido cerrarlos.