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Un magnate de la prensa mundial hunde a Sánchez: "Corrupto y golpista"

Conrad Black, también lord británico, escritor e historiador, ha retratado al presidente del Gobierno y lo coloca como uno de los peores dirigentes del mundo

Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados, el 3 de septiembre.

Pedro Sánchez, en el Congreso de los Diputados, el 3 de septiembre.Europa Press

David Lozano
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Pedro Sánchez acaba de recibir uno de los ataques internacionales más contundentes contra su gestión. Y no procede de un adversario político español ni de un tertuliano habitual. El autor es Conrad Black, antiguo magnate de la prensa mundial, propietario y editor de algunas de las grandes cabeceras anglosajonas, miembro de la Cámara de los Lores británica y una figura de enorme peso en los círculos conservadores internacionales.

Tal y como les cuenta ESdiario en primicia, en una demoledora columna, Black no se muerde la lengua a la hora de describir la España de Sánchez. A su juicio, el país que fue recuperando su "respetabilidad democrática" después de Franco ha terminado convertido en un "lamentable espectáculo". Y sitúa al presidente del Gobierno en el centro de su crítica con una acusación política especialmente grave: lo define como un "demagogo errático" y sostiene que llegó a La Moncloa no mediante las urnas, sino a través de lo que califica de "golpe parlamentario".

La dureza del diagnóstico no termina ahí. Black carga contra Sánchez por gobernar apoyándose en una heterogénea alianza de comunistas, separatistas regionales y "aventureros políticos". Y apunta directamente al entorno familiar del presidente al asegurar que su familia se encuentra bajo investigaciones o acusaciones relacionadas con corrupción.

El autor de estas palabras no es precisamente un desconocido.

Conrad Moffat Black, nacido en Montreal en 1944, construyó durante décadas uno de los grandes imperios periodísticos del mundo anglosajón. Al frente de Hollinger llegó a controlar o estar vinculado a cabeceras como The Daily Telegraph, Chicago Sun-Times, The Jerusalem Post y National Post, además de cientos de periódicos locales en Norteamérica. Su propia biografía le presenta como editor, financiero, historiador, columnista y autor de biografías de figuras como Franklin D. Roosevelt, Richard Nixon y Donald Trump.

Black fue además nombrado en 2001 miembro vitalicio de la Cámara de los Lores con el título de Lord Black of Crossharbour. Su trayectoria, sin embargo, también está marcada por una importante controversia judicial. En Estados Unidos fue condenado por delitos de fraude y obstrucción a la Justicia relacionados con Hollinger, aunque algunas de las condenas fueron posteriormente revocadas. En 2019 Donald Trump le concedió un indulto presidencial completo.

Precisamente su relación con Trump ayuda a entender otra parte de su perfil. Black publicó una biografía extraordinariamente favorable del presidente estadounidense, Donald J. Trump: A President Like No Other, y ambos habían tenido además vínculos empresariales. Un año después de la publicación del libro, Trump le concedió el indulto.

Black acusa a Pedro Sánchez de haber perfeccionado, según su visión, el arte de presentarse ante Europa como un gran humanitario mientras depende de trabajadores inmigrantes mal pagados para sostener la industria turística y, con ella, sus cifras de crecimiento económico.

Y tampoco salva su política exterior. El antiguo magnate considera "grotesca" la orientación internacional del Gobierno y sostiene que Sánchez mantiene mejores relaciones con Irán, China y Venezuela que con algunos de los aliados tradicionales de España. También arremete contra el gasto en Defensa y contra lo que presenta como una actitud permanentemente discrepante dentro de la OTAN.

Todo ello desemboca en una frase que resume el tono de su artículo. Black recupera una reciente valoración atribuida a Donald Trump sobre España: los españoles serían un "gran pueblo gobernado por idiotas". Y sentencia que la observación fue acertada.

La columna llega además en un momento especialmente delicado para Pedro Sánchez. La crisis de Ceuta ha colocado al Gobierno bajo una enorme presión política, con críticas a su gestión y un intenso debate sobre el papel de Marruecos. El Ejecutivo sostiene que no existen pruebas concluyentes de que Rabat organizara la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma, mientras informes policiales conocidos públicamente han alimentado una versión diferente.

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