ESdiario

El gazpacho más antiguo de la historia: receta de origen romano que además de refrescante está absolutamente deliciosa

Una receta fría y milenaria elaborada con almendras, pan, ajo, vinagre y aceite de oliva. Refrescante, elegante y profundamente mediterránea.

Una receta fría y milenaria elaborada con almendras, pan, ajo, vinagre y aceite de oliva. Refrescante, elegante y profundamente mediterránea.Getty Images

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Curiosamente, antes de que el gazpacho fuera rojo, ya era esencial. Mucho antes de que el tomate se convirtiera en protagonista absoluto de nuestras mesas de verano, ya existía una receta que triunfaba por su buen sabor, frescura y sencillez. Lo tomaban los soldados romanos, los campesinos que trabajaban bajo el sol y cualquier viajero que necesitara refrescarse sin complicaciones. Y tenía el mismo éxito que el que tomamos hoy en día.

Y es que el tomate, el pimiento, el pepino, entre otros alimentos, no llegaron a Europa hasta la colonización española de América.

Gazpacho andaluz con su guarnición clásica: tomate, pepino, pimiento y un buen chorro de aceite virgen extra. El plato más icónico del verano español, ahora con denominación de origen cultural.

Gazpacho andaluz con su guarnición clásica: tomate, pepino, pimiento y un buen chorro de aceite virgen extra. El plato más icónico del verano español, ahora con denominación de origen cultural.Getty Images

¿De qué estaba hecho este gazpacho romano?

La receta base de este antepasado del gazpacho andaluz se elaboraba con los ingredientes que cualquier romano tenía a mano:

  • Pan duro (generalmente de trigo o espelta)
  • Ajo machacado
  • Aceite de oliva virgen (el “oro líquido” ya lo era entonces)
  • Vinagre (de vino, el más habitual)
  • Agua fresca (de pozo o de río)

A veces se le añadían hierbas como el orégano o incluso almendras molidas (similar al ajoblanco que conocemos hoy en día), se batía y se dejaba reposar en ánforas de barro. El resultado era una sopa fría, ligeramente ácida, energética, hidratante y tan sabrosa que ha resistido siglos.

¿Por qué se tomaba en verano?

Porque era uno de los pocos platos capaces de hidratar, saciar y nutrir al mismo tiempo sin necesidad de fuego. En una época sin frigoríficos ni cocinas modernas, el gazpacho romano era una solución que aprovechaba el pan duro, aliviaba la sed y se podía preparar en grandes cantidades.

Además, tanto soldados como campesinos podían llevarlo en odres de cuero o jarras de barro para tomarlo durante las largas jornadas bajo el sol.

Si te apetece probarlo, acompáñalo de aceitunas, higos o queso curado. Comerlo así es como dar un bocado al pasado. 

tracking