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Hacer tu propia lata de anchoas en salazón es más fácil de lo que imaginas (y dura meses)

Cómo hacer tu propia lata de anchoas en salazón con el método viral más sencillo y efectivo

Lomos de anchoa en aceite con ajo: el resultado final de una salazón casera que rivaliza con cualquier conserva gourmet

Lomos de anchoa en aceite con ajo: el resultado final de una salazón casera que rivaliza con cualquier conserva gourmetRecetas Flipantes

Patricia de la Torre
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Hay un momento en el que descubres que algo que siempre has comprado hecho puedes hacerlo tú… y mejor. Eso es exactamente lo que ocurre cuando decides preparar tu propia lata de anchoas en salazón. No necesitas técnica, ni experiencia, ni herramientas especiales. Solo entender un proceso básico que, una vez lo ves, parece evidente. Esta receta, popularizada por un vídeo del canal de Youtube Recetas Flipantes, responde a ese patrón que engancha: solución simple, resultado espectacular.

La clave es la sal. Este método tradicional actúa como conservante natural y transforma completamente la textura y el sabor del pescado. Es el mismo principio que lleva siglos utilizándose en la costa cantábrica, pero llevado a la cocina doméstica sin complicaciones.

Elige un buen boquerón, fresco, firme, con la carne tersa. Cuanto más grande, mejor será el resultado final. Es lo que marca la diferencia entre unas anchoas correctas y unas memorables.

Y aquí llega el primer giro inesperado: no tienes que limpiar el pescado. Ni tripas, ni lomos, ni nada. Entero. 

Tu propia lata de anchoas en salazón paso a paso: sin esfuerzo real

El proceso es casi automático. En un recipiente, alternas capas de sal gruesa con capas de pescado. Nada más. Sin medidas exactas, solo cubrir bien cada capa.

Después, tapas y dejas que el tiempo haga su trabajo.

Durante los primeros días, el recipiente se guarda en la nevera. Es una fase clave, sobre todo porque el pescado está entero. Pasada aproximadamente una semana, se traslada a la despensa. Y aquí viene lo importante: esperar.

A partir de los tres meses, puedes empezar a probar. A los cuatro, el resultado es rotundo. Sabor intenso, textura firme, ese punto umami que hace que una anchoa deje de ser un simple ingrediente y se convierta en protagonista.

Abrir el recipiente es casi un ritual. Aparece un líquido oscuro, potente, que forma parte del proceso. No es un error, es señal de que todo ha ido bien.

Seleccionas las anchoas, las lavas y las secas con cuidado. Y entonces empieza la transformación final: cortar cabeza, retirar tripas, abrir con los dedos y separar los lomos. Es aquí donde entiendes todo. El pescado ha cambiado. La textura, el color, el aroma… nada tiene que ver con el inicio. Si están demasiado saladas basta con dejarlas unos minutos en agua.

Cómo conservar tu propia lata de anchoas en salazón y elevar su sabor

Una vez limpias, el siguiente paso es clave: conservarlas en aceite de oliva virgen. Este gesto no solo protege, también aporta sabor y redondea el conjunto.

Puedes añadir ajo prensado si buscas un perfil más intenso. O dejarlas tal cual, si prefieres que el pescado sea el protagonista absoluto. En frío, aguantan varios días. Pero lo habitual es que no duren tanto.

Servirlas es el último detalle: un plato, un poco del aceite aromatizado y unas gotas de vinagre si quieres elevar aún más el conjunto. No necesitas nada más.

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