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Sin freidora de aire y con muy poco aceite: el truco del horno para que patatas y verduras queden mucho más crujientes

Manuel Royo, director de Marketing de Beko Europe en España, explica cómo el precalentado, la humedad y la circulación del aire cambian por completo el resultado

La temperatura, la humedad y la circulación del aire dentro del horno son claves para conseguir alimentos más crujientes sin necesidad de utilizar grandes cantidades de aceite.

La temperatura, la humedad y la circulación del aire dentro del horno son claves para conseguir alimentos más crujientes sin necesidad de utilizar grandes cantidades de aceite.Unsplash

Patricia de la Torre
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Cortamos unas patatas, unas verduras o preparamos un rebozado, reducimos el aceite para conseguir un plato más ligero y, cuando abrimos el horno, descubrimos que el resultado está cocinado, sí, pero blando, húmedo y muy lejos de ese exterior dorado y crujiente que esperábamos.

La reacción habitual es echar la culpa al horno o pensar que sin una freidora de aire es imposible conseguirlo. Sin embargo, el problema puede ser mucho más sencillo. La cantidad de aceite importa, pero también lo hacen la humedad, la temperatura inicial y la forma en la que circula el aire alrededor de los alimentos.

"Muchas veces pensamos que el resultado depende únicamente de la receta, cuando la técnica de cocción tiene un papel igual de importante", explica Manuel Royo, director de Marketing de Beko Europe en España. Y hay tres cambios especialmente sencillos que pueden transformar el resultado.

El horno en casa

El horno en casaGetty Images

El primer secreto para conseguir alimentos crujientes en el horno ocurre antes de cocinar

Encender el horno y meter inmediatamente la bandeja puede ahorrar unos minutos de espera, pero no necesariamente ayuda al resultado. Para conseguir un exterior dorado y crujiente, precalentar correctamente el horno es uno de los pasos que conviene no saltarse.

Cuando introducimos un alimento en un horno todavía frío, este empieza a calentarse progresivamente mientras libera parte del agua que contiene. La humedad permanece alrededor de su superficie y dificulta que esta se seque y se dore con rapidez.

Con un horno previamente calentado sucede algo diferente: el alimento recibe desde el principio una temperatura elevada y estable, lo que favorece que la superficie pierda humedad y empiece a dorarse antes.

El aceite para conseguir alimentos crujientes en el horno importa menos de lo que parece

Aquí aparece una de las ideas más interesantes. Más aceite no significa necesariamente más crujiente. Una cantidad pequeña pero distribuida de manera uniforme puede funcionar mejor que un chorro abundante concentrado solamente en algunas zonas. Pulverizar ligeramente el aceite o mezclar previamente los ingredientes en un recipiente ayuda a conseguir esa película fina sobre toda la superficie.

Pero hay otro error todavía más frecuente que añadir demasiado aceite: llenar la bandeja hasta que no quede prácticamente ningún espacio libre.

Puede parecer eficiente aprovechar toda la superficie, pero cuando las patatas, verduras o piezas de pollo están amontonadas, la humedad que desprenden tiene más dificultades para escapar. En lugar de recibir aire caliente alrededor de toda su superficie, los alimentos quedan rodeados de vapor. Y entonces ocurre exactamente lo contrario de lo que buscamos: en vez de dorarse, empiezan a cocinarse en un ambiente húmedo.

Dejar separación entre las piezas permite una mejor circulación del aire y facilita que la humedad superficial desaparezca.

La tercera clave está dentro del propio electrodoméstico. No todos los modos de cocción calientan de la misma manera y la circulación del aire puede ser determinante cuando buscamos eliminar humedad de la superficie.

Ese es precisamente el principio que ha popularizado las freidoras de aire: hacer circular aire caliente alrededor del alimento para favorecer un exterior dorado utilizando cantidades reducidas de aceite.

Pero esta tecnología no es necesariamente exclusiva de un aparato independiente. Algunos hornos actuales incorporan funciones específicas Air Fry y accesorios perforados que buscan reproducir ese tipo de circulación del aire dentro de una cavidad de mayor tamaño.

Esto resulta especialmente útil en preparaciones como patatas, verduras, pollo o determinados rebozados, donde interesa combinar un interior cocinado con una superficie seca y dorada.

Temperatura, aceite y circulación del aire parecen tres cuestiones diferentes, pero en realidad apuntan al mismo enemigo: el exceso de humedad en la superficie del alimento.

Por eso, cuando unas patatas salen blandas del horno, subir simplemente la temperatura o añadir más aceite no siempre va a solucionar el problema. Si están amontonadas y rodeadas de humedad, podemos terminar consiguiendo un exterior más tostado en algunos puntos mientras el resto continúa reblandecido.

Como resume Manuel Royo, "comprender cómo influyen el calor, la humedad o la circulación del aire permite sacar mucho más partido al horno y conseguir mejores resultados con gestos muy sencillos".

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