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¿Y si la auténtica protesta fuese callarse? A Pedro Bravo se lo parece

El escritor Pedro Bravo acaba de publicar un manifiesto filosófico en el que se enfoca en el silencio como método de resistencia para la vida, para evitar el ruido, la inquietud y la prisa.

El periodista, guionista y escritor, Pedro Bravo

Publicado por
Zoey Zhou

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El nuevo libro de Pedro Bravo no es un libro de autoayuda, sino un manifiesto filosófico y político contra todo lo que está preestablecido en la sociedad y se considera como los actos más productivos y modernos a ojos del mundo. Ante estos estigmas de la vida, el autor ha creado un ensayo audaz y provocador en defensa del silencio, la lentitud, la soledad, la tranquilidad, la introversión y la naturaleza. Todo un manual de resistencia

Además, este libro tiene diez capítulos en los que la rebeldía será la protagonista de las páginas donde se habla de la ciudad, la prisa, la economía o la tecnología. Bravo se revela contra lo que se considera válido por el mundo.

Pedro Bravo lleva muchos años investigando y reflexionando sobre temas sociales, medioambientales y culturales, retratando la vertiginosa y acelerada deriva impuesta por el modelo económico actual. Realiza este trabajo tanto en medios de comunicación, donde colabora frecuentemente, como en sus libros. Ha publicado dos obras fundamentales sobre asuntos urbanos: Biciosos (Debate, 2014) sobre movilidad, y Exceso de equipaje (Debate, 2018) sobre turismo. Además, es autor de una novela, La opción B (Temas de Hoy, 2012), y un libro de relatos, Cabo Norte (Menguantes, 2020).

La intención del autor con este libro es presentar al mundo su reflexión sobre su preocupación por el gran maremágnum mental que crea en las personas la urgencia permanente e incesante de nuevos estímulos y el consumo ansioso de información vacua.

El ruido que tratan estas páginas es más que una cuestión acústica. Es ruido la inquietud que nos impide la claridad, el murmullo constante de nuestros pensamientos que interpretamos como emociones y, hasta con la misma realidad, la necesidad permanente de manifestarnos, la exigencia y la autoexigencia, la obsesión por hacer, la productividad y, también, la prisa

Según Bravo, este libro sobre el silencio en un mundo de ruido. "Hay un montón de ruido físico sonoro, pero también mental y mucha velocidad, escribir un libro sobre el silencio, poniéndolo entre exclamaciones y, de alguna manera, gritando silencio, es mi forma personal de hacer un llamamiento a la resistencia contra ese ruido de todo tipo. En estos tiempos, plantear la búsqueda del silencio, a partir de reflexiones y datos -de otros y míos-, es lo más contracultural que se puede hacer. Contracultural, por supuesto, en el b

Estamos muy escasos de atención y por ello, el autor comentó que la atención es crucial porque significa enfocarse en algo o alguien y cuidarlo. Eso es amor. Y no hablo del amor romántico, sino del amor a la vida, a las cosas, a la naturaleza, a la pareja, a la madre, a cualquier persona o cosa. Si estamos siempre distraídos, no podemos amar ni vivir bien. Por eso, resistir el ruido, la velocidad, la inquietud y la prisa para ser más atentos nos ayudaría a estar mejor, tanto individual como colectivamente.

¿Nos estamos convirtiendo en unos 'bocachanclas'?

Las redes sociales nos han convertido en pequeñas 'startups'. Somos marcas personales que debemos estar generando contenido constantemente, quitándole el mercado a la 'startup' de al lado, que puede ser tu amigo, tu vecino, tu compañero de trabajo. Además, lo hacemos de una manera narcisista, siempre hablando de nosotros mismos en primera persona, adaptándonos al lenguaje de cada red social, pensando incluso en monetizarlo. En algunas profesiones, como el periodismo o la política, parece que si no estás presente, no existes. Nos vemos obligados a ser pesados, a hablar de nosotros sin escuchar a los demás, algo que, trasladado a la vida real, sería terrible. Este narcisismo no solo se da en las redes sociales; somos cada vez más narcisistas en general, obsesionados con generar un producto de nosotros mismos sin saber a dónde nos llevará.

"La neurociencia nos dice que nuestra red neuronal está constantemente fabricando pensamientos que ni siquiera los grandes meditadores pueden detener, aunque ellos sí son conscientes de su existencia (y eso marca la diferencia). La sociedad va a un ritmo frenético, generando una cantidad brutal de impactos que requieren nuestra atención: llegar al trabajo, llevar a los niños a extraescolares, estar pendientes del tráfico... Todo esto se inserta en nuestra red neuronal, provocándonos más inquietud. Ese no parar es una forma de no atender. Nos cuesta mucho estar solos, callados y en silencio escuchando. Estar sentados en un parque sin hacer nada, sin mirar el móvil, simplemente observando a la gente haciendo deporte o escuchando a los pájaros, nos parece aburrido. Una pérdida de tiempo", comenta Pedro Bravo.

Encontrarse con nuestro ruido interior impone... Encontrarse con nuestros pensamientos es encontrarse con nosotros mismos. Ese ejercicio meditativo que nos ayuda a observar nuestros pensamientos e intentar (sin éxito) resistirnos a ellos, nos lleva a reconocerlos y diferenciarlos de las emociones. Confundimos emociones, como el dolor, con pensamientos, como el sufrimiento, que son elucubraciones sobre lo que va a suceder. El ruido interior es duro de soportar, pero también lo es ir al gimnasio o estudiar, y lo hacemos, ¿no? Conocerse a uno mismo es el principio de todo y por ello este libro puede llevar a los lectores a reflexionar sobre estos temas.

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