Fernando Robleño se despide de Las Ventas con vuelta al ruedo y entre lágrimas
Dijo adiós a su plaza un torero honesto y sincero donde los haya, por el que el tiempo no ha pasado en balde. Y se despidió con un toro justo de casta. El público le obligó a dar una emocionante vuelta al ruedo

Fernando Robleño se despidió de Las Ventas
Expectación con los Toros de Adolfo Martín. Llegan por segunda vez los Albaserrada con sus capas cárdenas, sus hocicos tan peculiares y la casta asegurada. Una corrida para toreros hechos que de por sí merecen un respeto. Es la despedida de Fernando Robleño de su plaza de Las Ventas que es obligado a saludar una fortísima ovación.
La tarde en píldoras
Destaca Ferrera en la lidia del primero. Todo un detalle brindar el toro a Fernando Robleño que se despide este año de los ruedos. Lleva el extremeño con la voz al Adolfo, lo mece en su muleta. El terreno adecuado, la distancia correcta, pero aquello no funciona. La falta de entrega del toro no permite mayor lucimiento.

Ferrera le brindó su primer toro a Robleño
Brega bien de inicio Robleño. Tras un tercio de banderillas incierto, Fernando no se confía, no lo tiene claro. Esto es así. Lo prueba por ambos pitones. La verdad es que el toro tampoco se entrega. Se despide fácil con la espada.
En tercer lugar se mide Manuel Escribano con otro adolfo. Ferrera hace un buen quite bregando. En banderillas, Escribano se muestra variado, y deja un tercer par al violín por los adentros de notable mérito. Luego, con la muleta, imposible por el derecho, cuyos gañafones son evidentes. Mejor por el izquierdo. Cambia de pitón. Ya ni por el izquierdo. Es un Adolfo... Casta, exigencia y ni la más mínima equivocación...

Ferrera hizo lo que pudo con su deslucido lote
Tras el cuarto titular, devuelto al corral, cambiamos de hierro: pasamos a un sobrero de Martín Lorca. Uno prefiere la casta, incluso la mala que muestra claramente el peligro, que un medio toro, justo de casta y fuerza, que no dice nada y hace perder el tiempo al respetable. Ferrera nada puede lucir.
Con una fortísima ovación se le obliga a saludar a Fernando Robleño, torero muy de verdad de San Fernando de Henares, en su último toro en Las Ventas. Un torero honesto y sincero donde los haya, por el que el tiempo no ha pasado en balde. Y se despide con un toro justo de casta, deslucido pero que le regala las embestidas justas, antes de pararse y defenderse. Muletazos con la izquierda, medios pases arrancador más por el tesón del torero que se despide que por las ganas del toro de colaborar. Faena entre el cariño de la buena gente de Madrid, que le permite dar una vuelta al ruedo.

La honestidad de Fernando Robleño
El de Adolfo sexto se acuerda de su orígenes, de su casta y de su obligación de coger. Se gusta Escribano con los palos, variado y muy dispuesto. Pero llega la muleta y ahí, había que bajar la mano, que poder, que dominar. El toro es complicado, ya queda dicho, pero Manuel, aunque curtido en este tipo de corridas exigentes, lamentablemente se ve desbordado. Una excelente estocada es su venganza a haber perdido la pelea.
La crónica
Y así lo ve y lo plasma Plaza 1. Fernando Robleño ha dado una vuelta al ruedo en el quinto de la tarde, el toro de su último San Isidro en la temporada de su despedida. Antonio Ferrera y Manuel Escribano saludaron ovación en la última cita de abono de la Feria de San Isidro celebrada hoy en Las Ventas. Se lidió una deslucida corrida de Adolfo Martín y un sobrero de Martín Lorca (4º bis), en una nueva tarde de ‘No hay billetes’, la 14ª del ciclo.
Madrid obligó a saludar una gran ovación a Fernando Robleño antes de la salida del quinto de la tarde, el último toro de su último San Isidro. Esperó el público al madrileño en una faena que fue a más por su tesón ante un toro de medio recorrido y poca emoción. Una firme labor al natural. Tras estocada casi entera y leve petición, dio una vuelta al ruedo. Su primero no le ayudó.

Manuel Escribano, recibiendo al sexto en la puerta de toriles
Antonio Ferrera dejó lo mejor en el primero de la tarde. Una labor medida y templada que no pudo ir a más por la nula transmisión del toro. El cuarto bis de Martín Lorca no sirvió. Manuel Escribano recibió al sexto en la puerta de toriles y lo banderilleó con mucha facilidad y solvencia. En la muleta tragó y expuso mucho ante un toro que no regaló nada. Saludó ovación tras pasaportarlo. El tercero no le dio opción de triunfo.
Plaza de Toros de Las Ventas. 26ª de San Isidro. Lleno
Toros de Adolfo Martín, de juego desigual, pero encastados y de media casta y un sobrero lidiado en cuarto lugar de Martín Lorca, en el que se ve la diferencia de la casta.
Antonio Ferrera. Ovación con Saludos y Silencio
Fernando Robleño. Silencio y Vuelta.
Manuel Escribano. Silencio y Ovación con Saludos.