El eclipse del 7 de septiembre inquieta a los científicos: hipótesis sobre sus efectos y coincidencias que sorprenden
La "luna de sangre" de septiembre será visible desde gran parte del planeta durante más de una hora. Su intensidad, duración y posibles efectos en la atmósfera y la fauna han despertado el interés científico.
Durante los eclipses lunares totales, la Luna puede teñirse de rojo debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera terrestre, como se aprecia en esta imagen tomada durante una fase parcial del fenómeno.
El 7 de septiembre de 2025, el mundo será testigo de un eclipse lunar total de características extraordinarias. La fase de totalidad (cuando la Luna queda completamente oscurecida por la sombra de la Tierra y adquiere su característico tono rojizo) durará 82 minutos, lo que lo convierte en uno de los eclipses más largos del año, según ha confirmado el Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Este eclipse podrá observarse desde Europa, Asia, África y Oceanía, alcanzando a aproximadamente el 77 % de la población mundial.
En España, zonas como Mallorca, Valencia, Andalucía, Asturias o incluso Galicia y Canarias ofrecen condiciones óptimas para disfrutar del eclipse total de Luna del 7 de septiembre en todo su esplendor.
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Aunque los eclipses lunares no implican un bloqueo solar directo como los solares, expertos en atmósfera y telecomunicaciones están estudiando si fenómenos como este podrían afectar temporalmente la ionosfera terrestre, la región que permite la propagación de ondas de radio de largo alcance.
Tal como ha advertido NASA en estudios anteriores, eventos celestes que alteran la luz y el equilibrio térmico pueden inducir fluctuaciones en las capas superiores de la atmósfera. Aunque este impacto se ha medido sobre todo durante eclipses solares, el prolongado oscurecimiento de la Luna durante la "luna de sangre" podría ser suficiente para generar interés en mediciones simultáneas.
Coincidencias llamativas y fenómenos que desconciertan
El eclipse de septiembre no solo destaca por su duración. Coincidirá con una fase lunar cercana al perigeo, el punto en el que la Luna está más próxima a la Tierra. Esto hará que se vea ligeramente más grande y brillante, intensificando el efecto visual de la Luna roja.
Además, diversos biólogos y etólogos apuntan que este tipo de eclipses pueden provocar cambios en el comportamiento de la fauna nocturna. Aunque el llamado efecto lunar sigue siendo debatido, fenómenos como alteraciones en la actividad de aves, insectos o mamíferos pequeños han sido documentados durante anteriores eclipses, como apunta Yahoo News.
Este cruce de elementos astronómicos, climáticos y biológicos ha hecho que instituciones científicas de distintos países estén coordinando observaciones multidisciplinarias, con la intención de detectar patrones que puedan repetirse o descubrir nuevos efectos sutiles vinculados al eclipse.
Como han apuntado numerosos expertos, no se trata de alarmismo sino de una oportunidad única para estudiar cómo responde nuestro planeta a fenómenos astronómicos extremos.