El secreto químico detrás de los gatos: la ciencia confirma que también nos “enamoran”
La oxitocina, la hormona del amor, une a humanos y felinos más de lo que creíamos

gatos
Durante años se pensó que los gatos eran compañeros fríos y distantes. Sin embargo, estudios recientes están demostrando que esa percepción es engañosa: los felinos también activan en nosotros (y en ellos mismos) la liberación de oxitocina, la hormona que refuerza la confianza, calma el estrés y fortalece los lazos afectivos.
La hormona invisible que calma y une
La oxitocina no solo está presente en madres con sus bebés o en parejas cuando se abrazan: también surge en las interacciones con un gato. Acariciar suavemente su lomo, escuchar un ronroneo grave o compartir unos minutos de juego son suficientes para disparar esa respuesta química, reduciendo el cortisol (la hormona del estrés) y estabilizando la presión arterial.
El vínculo funciona si el gato lo permite
Investigaciones de 2025 revelan que los gatos con apego seguro (los que buscan el regazo o inician contacto físico) muestran aumentos de oxitocina claros, al igual que sus dueños. En cambio, los gatos evitativos o ansiosos apenas responden, e incluso reducen la hormona si son forzados a un abrazo. La clave, concluyen los científicos, es respetar el ritmo del animal: cuando se siente acorralado, el vínculo químico desaparece.
Ronroneos, parpadeos y confianza
A diferencia de los perros, los gatos no dependen de miradas intensas. Sus señales son más sutiles: un parpadeo lento es su “sonrisa” y un ronroneo prolongado funciona como calmante natural para ambos. Cada gesto suma pequeñas dosis de oxitocina, capaces de actuar como un escudo contra la ansiedad y la depresión.
¿Menos amor que los perros?
Aunque los experimentos muestran que los perros generan respuestas de oxitocina mucho más fuertes (un 57% de aumento frente al 12% de los gatos), la diferencia puede ser cultural y evolutiva. Los perros fueron domesticados como animales de manada; los gatos, en cambio, reservan la química del afecto para los momentos en los que realmente confían.