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Arabia Saudí compra Electronic Arts por 47.000 millones y promete no cambiar sus juegos estrella

La dueña de FIFA, Los Sims o Battlefield inicia una nueva era bajo control saudí mientras los jugadores se preguntan qué pasará con sus títulos favoritos

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Electronic Arts (EA), el gigante californiano detrás de sagas como EA Sports FC (antes FIFA), Los Sims, Battlefield o Apex Legends, cambia de manos. La compañía, fundada en 1982 y uno de los grandes nombres de la historia del videojuego, ha sido adquirida por un consorcio liderado por el fondo soberano de Arabia Saudí (PIF), acompañado por el inversor estadounidense Silver Lake y el fondo Affinity Partners, controlado por Jared Kushner, yerno de Donald Trump. La operación, valorada en 55.000 millones de dólares (unos 47.000 millones de euros), es la segunda mayor compra en la historia del sector, solo por detrás de la adquisición de Activision Blizzard por Microsoft.

Un cambio histórico en el negocio del videojuego

EA no es una compañía más: es la responsable de algunos de los juegos más populares y rentables del mundo. Su serie deportiva FIFA, rebautizada en 2023 como EA Sports FC, vende decenas de millones de copias cada año. Los Sims llevan dos décadas siendo un fenómeno cultural y títulos como Battlefield, Need for Speed o Apex Legends suman millones de jugadores activos.

Con este movimiento, EA dejará de cotizar en el Nasdaq, la bolsa tecnológica estadounidense, y pasará a ser una empresa privada bajo control del consorcio. Sus compradores han pagado 210 dólares por acción, un 25% más de lo que valía el título la semana pasada. El acuerdo aún debe recibir el visto bueno de los reguladores y no se cerrará de forma definitiva hasta 2027.

¿Por qué Arabia Saudí compra EA?

El fondo PIF lleva años invirtiendo en videojuegos y deportes electrónicos como parte de la estrategia del príncipe heredero Mohammed bin Salman para diversificar la economía del país más allá del petróleo. En su cartera ya figuran participaciones en Nintendo, Niantic (creadora de Pokémon GO) y Scopely (Monopoly GO), además de poseer casi el 10% de EA antes de esta operación.

El objetivo declarado es “impulsar ecosistemas que conecten a jugadores, creadores y desarrolladores”, según Turqi Alnowaiser, vicepresidente de PIF. Para los saudíes, el videojuego es un motor económico y también una herramienta de proyección cultural.

Para los saudíes, el videojuego es un motor económico y también una herramienta de proyección cultural

Lo que cambia (y lo que no) para los jugadores

Por ahora, el nuevo dueño ha prometido mantener a Andrew Wilson como director ejecutivo y no tocar las franquicias clave ni los estudios de desarrollo, incluidos los cerca de 600 empleados que EA tiene en Madrid. En teoría, los juegos que los usuarios conocen seguirán funcionando igual.

Sin embargo, al salir de bolsa, EA dejará de estar sometida a la presión trimestral de los accionistas, lo que podría darle más margen para asumir riesgos creativos… o para reorganizar sus prioridades. En los últimos años, EA había reducido plantilla y cerrado proyectos para centrarse en los juegos online de mayor rentabilidad.

Una operación récord con deuda millonaria

El acuerdo destaca también por el volumen de deuda que lo sostiene: de los 55.000 millones de la compra, 20.000 se financiarán mediante préstamos liderados por JP Morgan. Esto sitúa la operación como una de las más apalancadas de la industria.

Para los grandes inversores institucionales que tenían acciones de EA (como BlackRock o Vanguard) la venta supone una gran ganancia inmediata. Para los jugadores, el impacto se medirá en los próximos años, cuando se vea si el nuevo rumbo de la empresa mantiene la calidad de los títulos o prioriza los ingresos rápidos.

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