De las hipotecas fijas a hacer cosas humillantes por dinero: Simón Pérez y su caída a los infiernos

Tras perder sus empleos, Pérez y Charro recurrieron a emisiones en plataformas digitales, donde aceptaban retos degradantes por pequeñas cantidades

Simón Pérez.Redes

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Jorge Martín

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En 2017, Simón Pérez y Silvia Charro se hicieron virales tras un vídeo en el que hablaban de hipotecas a tipo fijo que recorrió todo el país y que no dejó indiferente a nadie. Aparecían visiblemente bajo los efectos de sustancias, un detalle que eclipsó el contenido financiero y provocó que perdieran sus trabajos, ingresos y parte de su credibilidad pública.

Desde entonces, su vida cambió radicalmente. Simón Pérez intentó retomar su faceta como divulgador económico en YouTube, pero el proyecto fracasó. Silvia Charro también sufrió ese éxodo profesional, y juntos vieron cómo su audiencia iba exigiendo contenidos cada vez más extremos. También participaron en un negocio que fracasó en Macedonia del Norte que estaba vinculado a la marihuana.

Poco a poco, los directos en plataformas como Kick se convirtieron en su principal fuente de ingresos. Simón Pérez empezó a aceptar retos degradantes frente a miles de espectadores, incluyendo acciones escatológicas y consumo de sustancias. Las cantidades recibidas serían cantidades modestas, suficientes para sostener su adicción.

Este deterioro había generado alarma por el estado en el que se encontraba Simón Pérez. El economista ha confesado que su salud está en estado crítico y que le quedan semanas de vida, tal y como dijo en Espejo Público. Silvia Charro, por su parte, ha anunciado que en algún momento él ingresó voluntariamente en un centro psiquiátrico, aunque abandonó el tratamiento poco después.

El pasado mes, ambos fueron expulsados de la plataforma Kick, lo que les obligó a migrar a servicios como Rumble para continuar sus emisiones en directo. La expulsión podría deberse al endurecimiento de normas tras casos extremos como en el que falleció un creador de contenido. 

Simón Pérez, en Equipo de investigación

En la entrevista con Equipo de Investigación, Simón Pérez admite que sus límites se han diluido. "Por 200 euros tiré una impresora por la ventana, y tengo un juicio pendiente y una multa de 3.000 euros", dice con tono resignado. Añade que “no lo volvería a hacer", aunque reconoce que aceptó eso y otros retos extremos.

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Asimismo, relata humillaciones cotidianas: "Me rapé las cejas por 1000 euros la primera vez, la segunda por 200 y la tercera por 80 euros y si tú me das ahora 50, yo me las rapo si quieres", explica Simón Pérez al reportero. También cuenta que en otra ocasión "alguien me dijo que me pagaba 200 euros si bajaba a la calle vestido de Pikachu a gritar 'Puta límpiame la casa'".